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Los embarazos separados por intervalos breves tenían más riesgos de nacimiento prematuro (40%), nacimiento con bajo peso (61%) y tamaño pequeño para la edad de gestación (26%).
Los bebés de madres que habían dejado un período mayor de 59 meses entre embarazos registraron de 20% a 43% más riesgos de resultados adversos durante el nacimiento.
Los estudios tomaron en consideración la edad de la madre y sus antecedentes socioeconómicos, los cuales tienen un gran impacto en el embarazo y el parto.
"Para ser incluidos en esta investigación -afirmó Conde-Agudelo-, los estudios originales debían cuanto menos haber considerado la edad materna y el estado socioeconómico de la madre".
"Entre las mujeres de mayor edad suele haber mayores intervalos entre embarazos. Se sabe que la edad materna aumenta por sí sola los riesgos", dijo el científico colombiano.
"Y lo mismo ocurre con el nivel socioeconómico, que se asocia as intervalos cortos entre embarazos".
El efecto de un lapso prolongado podría ser que la capacidad del organismo femenino para soportar las demandas de un embarazo disminuye gradualmente con el tiempo.
Según el doctor Conde-Agudelo, el lapso entre un bebé y otro tiene un gran impacto en la salud materno-infantil.
"El mensaje principal es que el lapso ideal para que una mujer vuelva a embarazarse es de no menos de dos años y no más de cinco años", precisó.
Y agregó que estos resultados deberían ser tomados en cuenta por médicos de todo el mundo para aconsejar a las mujeres sobre los beneficios de retrasar, pero no demasiado, embarazos subsecuentes.