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Epidemia de obesidad infantil en el mundo 

Para evitar la gordura infantil, dormir bien

articulo Trucos para que tu bebé duerma bien

Según la doctora Rosa Labanca, estos resultados apoyan la evidencia de que el sueño tiene un impacto directo en el peso de los adultos. "En los adultos esto se da con frecuencia" afirma la experta.

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"Porque el mal dormir está asociado a modificaciones de los neurotransmisores cerebrales que intervienen en el estímulo del apetito".

  • Riesgos

Pero no todo está perdido.

El mal dormir está asociado a modificaciones de los neurotransmisores cerebrales que intervienen en el estímulo del apetito.

Dra. Rosa Labanca, Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios. El estudio reveló que por cada hora adicional de sueño, un niño de 12 años tenía 20% menos riesgo de ser obeso durante ese año.

Y por cada hora adicional de sueño a los 8 años, los riesgos de obesidad disminuían 40% cuando el niño cumplía 12 años.

Los científicos no saben qué es lo que causa esta relación, pero se especula que podría deberse a que un niño cansado tiene menos probabilidades de jugar y estar activo.

"Podría ser que el hecho de dormir menos horas genera un estado de estrés que está vinculado también al aumento de peso y de la ingesta alimentaria", afirma la doctora Labanca.

También podría ser que, al estar cansados, los niños se vuelven más irritables y podrían utilizar la comida para regular sus estados de ánimo.

"Muchas veces se intenta calmar el cansancio con la comida y la gente cree que comiendo un hidrato de carbono va a mejorar ese estado de cansancio".

"Y por lo general lo que se come son carbohidratos y grasas que aumentan el peso corporal", señala Rosa Labanca. Los expertos recomiendan que los niños en edad preescolar duerman entre 11 y 13 horas.

Los niños de escuela primaria deben dormir entre 10 y 12 horas, los preadolescentes, de 9 a 11 horas y los adolescentes 8 horas y media.

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