Navidades para divorciados y separados
En vez de forzar las cosas o lanzarte desesperadamente a la caza de tu ¿media naranja¿, recuerda que ¿el amor es como la lluvia: si abres la mano se posa, pero si intentas atraparlo se le escurre entre los dedos¿.
Sólo debes estar atento y receptivo: ¡si estás rumiando tu soledad, puede que tu pareja pase delante y no la veas! De todos modos, a veces nos sentimos mal por no ajustarnos a unos patrones sociales que supuestamente estamos obligados a seguir: ¿es que para ser feliz es imprescindible vivir en pareja...?
¿ Si tus hijos comparan éstas Navidades con las anteriores ...
Es normal que tus hijos recuerden y añoren las fiestas en las que estaban todos juntos, sobre todo si la separación es reciente y aún no han asimilado y resuelto la tristeza que les causa vivir sin su padre o madre.
Has comprender a tus hijos que ahora tienen dos hogares y han de repartir sus vacaciones, y también que los dos padres los quieren mucho y desean estar con ellos y que, al igual que cuando todos vivían juntos, habrá que decidir con que familia pasarán cada día festivo, si con la de papá o con la materna.
¿ Si hay desavenencias entre los padres
Los padres deben colaborar, ceder un poco cada uno y ¿aparcar¿ sus diferencias para que sus hijos pasen unas fiestas felices, mostrándose respetuosos con el otro ex cónyuge y facilitando que los niños puedan estar con su padre o madre, así como con sus respectivas familias el tiempo necesario.
Uno de los errores más comunes y más dañinos para los niños, y que por tanto hay que evitar, consiste en competir por el afecto infantil, haciendo regalos caros y accediendo a sus caprichos. Es mejor llegar a un acuerdo sobre la cantidad y el tipo de regalos, intentando que sean adecuados para los hijos y haya una proporción entre lo que reciban por cada parte.
Reportajes EFE

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