¿Niños mimados?
He aquí algunos consejos para aprender a tratar a esos pequeños a los que "se quiere demasiado", se les da todo lo que piden y aún así se muestran tristes, ansiosos o agresivos. La actitud de algunos padres puede conducir a que los hijos se conviertan en tiranos de la familia.
¿Es posible querer demasiado a nuestros hijos? ¿Puede ser que estemos tan obnubilados con ellos que no nos demos cuenta de que sus constantes e imperiosas demandas sobre nuestro tiempo y energía no son razonables?
También vale la pena preguntarse si, debido a que les adoramos y consentimos tanto no corremos el riesgo de ¿mirar a otro lado¿ ante las señales de problemas de conducta que, en un futuro, podrían impedirles ser aceptados socialmente, perjudicar su rendimiento escolar o dificultar una relación de pareja estable.
Según, la doctora Maggie Mamen, autora del libro "Niños mimados", sólo hay que mirar alrededor, en cualquier espacio público, para darse cuenta de que todo esto no sólo es posible, sino que probablemente ya es una realidad endémica.
Según esta psicóloga clínica de origen británico y residente en Canadá, este fenómeno se debe en parte a ¿las actuales corrientes de pensamiento centradas en el niño, que han contribuido a la construcción de un pedestal inestable del que nuestros hijos corren el riesgo de caer¿.
Según Mamen ¿vivimos en una sociedad centrada en los niños, donde sus exigencias y necesidades cada vez son más prioritarias que la armonía matrimonial o familiar".
"Gracias a la contribución de muchos profesionales, entre los que se encuentran psicólogos, asistentes sociales, psiquiatras, pediatras y asesores, y al apoyo entusiasta de los medios de comunicación, fabricantes y publicistas, los niños tienen tanto poder que los padres se sienten impotentes e ineficaces", señala.
Reportajes EFE

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