Despechados del 2007 se despiden en Nueva York de sus malos momentos
Geraldine, una ecuatoriana de 36 años, llegó acompañada por sus hijas para deshacerse simbólicamente de su ex marido: "se portó mal, y ahí se fue", dijo. "También tiramos a unos colegas de trabajo que se portaron mal también". Una mujer rubia también se deshizo sin reparos de un enorme atado de papeles: "diez años de una mala relación", dijo, sonriendo.
Otros destruyeron recuerdos menos trascendentes: Emmy, una neoyorquina de 24 años, tiró un programa de la obra de teatro Passing Strange "con cuyo mensaje no estuve de acuerdo, y que fue una mala experiencia".
Joe Costanella llegó con una obsesión: un cubo de basura comprado por su esposa y que le resultaba poco práctico: lo demolió a martillazos ante el asombro de la concurrencia, que entusiasmada le arrojó un móvil y un BlackBerry, aplaudiendo mientras los hacía añicos con su enorme martillo.
Al final del evento, los papeles triturados fueron arrojados a un camión de basura, y los organizadores dieron un premio de 250 dólares (170 euros) a la mejor ocurrencia a Eileen Lawrence, una neoyorquina del Upper West Side, que se deshizo de su ex jefe.
Afp

(Afp )








