Sexo con robots, una fantasía quizás viable en un futuro no tan lejano
"Las interacciones entre máquinas y humanos serán interesantes en sí mismas, no en calidad de +simulaciones+ de relaciones humanas", dice.
David Levy, por el contrario, está convencido de que existe una demanda en este terreno.
Una compañía japonesa, Axis, ya fabricó lo que podría ser considerado como los primeros robots sexuales.
Se llaman Honeydolls y son muñecas de resina y silicona de tamaño real equipadas en cada seno con sensores conectados a un sonido. Si el usario pellizca sus pezones, Cindy emitirá gritos de placer y susurrará palabras acarameladas a su oído.
Las mujeres también se dejarán tentar por los robots sexuales, estima David Levy, quien hace hincapié en el aumento de las ventas de vibromasajes en el mundo entero y el fin de los tabúes.
Lo que para Levy representa a una vida sexual desenfrenada sin sentimientos de culpabilidad y libre del contagio de enfermedades constituye para otros una pesadilla desesperante.
"Me parece descabellado pensar que seres humanos se vayan a enamorar de robots", afirma la sexóloga estadounidense Yvonne K. Fulbright, aunque reconoce que los robots sexuales tienen cabida en el mercado.
"Hay un verdadero problema con los robots sexuales: las personas se sentirán fracasadas si es su única solución", adelanta.
AFP

(Getty Images)











