- • Fortalece las defensas orgánicas
El
deseo sexual provoca que el organismo libere una mayor cantidad de hormonas, como la testosterona, los estrógenos y la adrenalina, las cuales a su vez contribuyen a que se eleve la producción de las células inmunológicas que tienen una actividad contra los gérmenes, sustancias tóxicas del ambiente y alteraciones celulares.
En Estados Unidos se ha popularizado
la 'dieta sexual' que propone adelgazar sin dejar de comer lo que más nos gusta y haciendo lo que más nos apetece a la inmensa mayoría de los seres humanos: ¡el amor!.
Además, se calcula que durante una actividad sexual moderada de una hora de duración se 'queman' entre 150 y 200 calorías, las mismas que consume el organismo en una carrera suave de 15 minutos.
- • Aumenta la lozanía de la piel
Cuando las hormonas sexuales se estimulan, las glándulas sudoríparas segregan más agua y aceites naturales, lo cual contribuye a hidratar y proteger la epidermis. Asimismo, cuando se produce el orgasmo aumenta la oxigenación de todos los tejidos,
mejorando la circulación sanguínea y los nutrientes que llegan a los poros, además de tener un efecto positivo sobre la celulitis.
- • Beneficia tu salud cardiovascular
Cuando se produce el clímax sexual, se liberan abundantes endorfinas, unos compuestos hormonales placenteros, que entre otras funciones ayudan a relajar las paredes de las venas, arterias y vasos sanguíneos,
facilitando el paso de la sangre y evitando su deterioro. Ello tiene un efecto protector contra el infarto de miocardio y la arteriosclerosis.
Los movimientos que se realizan durante el acto sexual
'ponen a trabajar' la musculatura de la pelvis, los glúteos, los brazos, los muslos, el cuello y el abdomen, entre otros, ayudando a endurecerlos y vigorizarlos. El sexo puede considerarse un ejercicio aeróbico, como andar o nadar, con todos los beneficios que esta gimnasia supone.
Reportajes Efe
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