Adictos a la belleza
Estar bellos, parecer eternamente jóvenes, y lucir un aspecto sano, puede llegar a ser obsesivo. Cada día hay más gente, fuera del mundo del espectáculo, que no concibe su tiempo sin rendir culto al cuerpo. La cosmética se proclama como la nueva adicción de los tiempos modernos.
Cremas, maquillaje, tratamientos de belleza como la limpieza facial, manicuras, pedicuras, masajes de cualquier gama, centros de spa, botox y por supuesto, la cirugía, se han abierto paso en el mundo cotidiano de la belleza, al alcance de casi todas las manos.
En los tiempos que corren, se está desarrollando una necesidad casi compulsiva de ser perfectos, no sólo en nuestro trabajo o en la vida familiar, sino también, y a veces siendo prioritario, con nuestro aspecto físico.
¿Impulso consumista?, ¿deseo de ser distintos?, ¿temor a envejecer?. Las causas de esta adicción a la cosmética no están claras, pero sí sus consecuencias. El mundo de la belleza invade el universo cotidiano. Y entra marcando tendencias.
- Para todos
Se acabó la asociación cuidados con mujer o cirugía con alto presupuesto. Cada vez son más hombres y gente joven quienes se someten a toda clase de tratamientos de belleza y se obsesionan por el aspecto físico y la imagen que ofrecen a los demás.
Las cifras no mienten. Las firmas clásicas de cosmética apuestan cada vez más por lanzar líneas unisex de productos de belleza o incluso, por líneas exclusivas para hombres.
Se han multiplicado el número de centros de belleza a pie de calle y en Internet han crecido las webs dedicadas a los avances cosméticos donde, además, los cibernautas charlan sobre estos temas, considerándose a sí mismos, adictos a estos productos.
Reportajes Efe

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