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Una playa es una maravilla y una caja de arena (con una cubierta para mantener alejados a los gatos) es una compra excelente para el jardín, pero un par de kilos de arena en una bandeja en el garaje, o incluso en la cocina pueden animar un día de invierno. Si no hay arena, un kilo de arroz puede ser a veces un buen sustituto. Proporciona cucharas y contenedores a tu hijo y anímalo a que juegue a "cocinar", porque estos son los primeros pasos hacia el interés por la cocina real.
Piedras y hojas: Jugar con éstas no le enseñará geología o botánica, tu hijo no está todavía listo para eso. Pero sí que está listo para observar que las piedras brillantes pierden el brillo a medida que se secan, que los juncos verdes se doblan pero al final se rompen y que el mundo está lleno de formas, texturas y criaturas fascinantes.
Juguetes para jugar y apilar: Las diferentes versiones de estos le ayudarán a descubrir, y demostrarse a sí mismo, que las pelotas redondas no entran en los agujeros cuadrados, que las cosas grandes no encajan en las pequeñas, que las formas complejas sólo se ajustan si el ángulo es el correcto. Puedes comprarlos o hacerlos. Tu hijo puede usar primero una caja de cartón con agujeros recortados en forma cuadrada o redonda, semanas antes de que pueda manejar el juguete de encajar piezas más sencillo de una tienda. Los recipientes de plástico que se apilan uno dentro del otro, además de poder usarse en el baño, son fantásticos y una versión barata y fácil de juguetes apilables más sofisticados. Los muñequitos que pueden encajarse en autos y en otras piezas de juego le darán muchas horas de diversión.