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Una vez que sale la leche, normalmente unos días después del parto, los pechos se inflaman, se sienten como con bultos, adoloridos e incómodamente llenos. A esto se le llama congestión mamaria, y lo normal es que desaparezca al cabo de un día o dos. Lo mejor que puedes hacer para aliviarte es amamantar al bebé con frecuencia. De hecho, el amamantamiento frecuente desde el principio a veces evita totalmente la congestión mamaria.
Aún cuando no estés amamantando comenzarás a producir leche, y pocos días después de dar a luz, tus pechos se congestionarán y posiblemente se sientan inflamados e incómodos. Este malestar puede durar un par de días o más. Mientras tanto, usa todo el tiempo un brasier (sostén) que te proporcione una buena sujeción y coloca compresas frías sobre tus pechos para aliviar la inflamación y ayudar a inhibir la producción de leche. (Asegúrate de cubrir las compresas frías con un paño para proteger tu piel.) Puede que pasen varias semanas hasta que tu leche se seque por completo.
Si lo necesitas, puedes tomar acetaminofén o ibuprofeno para aliviar el dolor. Si te sientes extremadamente incómoda, puedes extraer suficiente leche como para que la situación sea más tolerable. No obstante, esto podría prolongar el proceso, ya que estimular los pezones y vaciar las mamas le indica al cuerpo que produzca más leche. Evita aplicar calor en tus pechos ya que esto también puede estimular la producción de leche.
No te preocupes: no te quedarás calva. Así como los altos niveles de estrógeno te hicieron perder menos cabello durante el embarazo, la disminución de los niveles de estrógeno después del parto puede hacer que se te caiga más. No obstante, será reemplazado por cabello nuevo, y la caída se detendrá, de modo que tu cabello debería volver a la normalidad al cabo de un año. El lado bueno de esto es que si sufriste de exceso de vello facial y corporal durante el embarazo (como consecuencia del aumento de las hormonas llamadas andrógenos), puedes esperar que ese vello se caiga de tres a seis meses después de tener a tu bebé.