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¡Te voy a pillar!
Tu bebé es lo bastante grande como para tener ahora un sentido de expectativa. Y ningún bebé puede resistirse cuando viene la mamá y lo amenaza en tono de juego con darle abrazos, besos o cosquillas. Esto es lo que podrías decirle: "¡Hola, Andrea! ¡Veo que estás sentada! Bueno, como te tengo cerca de mis labios, ¡voy a ir a darte un beso! ¡Bebé, te voy a robar un beso! ¡Estoy llegando! ¡Estoy llegando! ¡Te pillé!". Y luego, empieza a besuquear a tu bebé.
En casa le decíamos al bebé que nos lo íbamos a comer y enfatizábamos lo que decíamos simulando que le masticábamos su pequeño pie gordito. ¡Un manjar! Cuando tu bebé crezca, puedes cambiar este juego por una persecución alrededor de la casa: funciona de maravillas cuando necesitas salir y estás apurada.
Este cerdito
Tócale a tu bebé los dedos del pie de a uno, empezando por el más chico. Dile, "Este cerdito fue al mercado, éste compró la carne, éste la llevó a casa, éste la cocinó, ¡y el más chiquito se la comió!".
Cuando digas la última frase, simula que le comes la pancita. Este juego es útil cuando necesitas ponerle las medias o los zapatos o distraerlo al cambiarle el pañal. También puedes hacer este juego en la tina con una botella que largue un chorrito de agua directo a los pies.
Tiempo de pancita
Puede que tu médico insista en que coloques a tu bebé sobre su pancita, a pesar de que tu hijo proteste a gritos.
Ponte en el piso con tu bebé. Míralo a los ojos mientras te recuestas sobre tu propia panza. Ahora recuesta a tu bebé sobre una toalla y úsala con delicadeza para voltearlo de lado a lado. Dile "¡Uy!, ¡Uy!" cuando le des la vuelta.
¡A volar, bebé!
Ahora que tu pequeño puede mantener su cabecita erguida, es el momento de hacerlo volar. Puedes jugar a que es un cohete espacial, haciéndolo volar sobre ti e imitando ruidos reales de cohetes (los papás son muy buenos para esto). También puedes simular que está en un elevador, que sube piso por piso antes de descender abruptamente al suelo. O simular que está haciendo un reporte del tráfico desde un helicóptero.
La habilidad de transferir objetos de una mano a la otra y de agarrarlos con los dedos son parte del desarrollo de la capacidad de controlar las manos. Por eso es buena idea llevar siempre contigo una bolsita de plástico con un cereal que tenga la forma de la letra O para que pueda practicar su recién adquirida habilidad.
Tu bebé también comienza a entender que cuando un objeto desaparece, no ha desaparecido del mundo. De este descubrimiento surgen juegos que los bebés adoran como el de "¿Dónde está?, ¡Acá está!".
Tócalo, tómalo y hazlo sonar
Si tu bebé tiene un objeto, lo golpeará contra la mesa. Si tiene dos objetos, los golpeará uno con otro, los llevará hacia la luz, los examinará atentamente, los golpeará a cada uno por separado contra la mesa, golpeará la mesa con los dos objetos al mismo tiempo, observará si el objeto suena diferente cuando lo golpea con la mano izquierda en lugar de la derecha, y seguirá explorándolos de mil maneras.
Ayúdalo dándole objetos que hagan sonidos interesantes como recipientes vacíos, cucharas de metal o campanas.
Presta también atención a las sensaciones táctiles: tu bebé quedará fascinado con una tarjeta de felicitación que tenga diamantina (brillito), con la resbalosa superficie del joyero esmaltado de mamá, o con un puñado de espaguetis hervidos.
BabyCenter