Tips para subir la temperatura
Para mantenerse en la monogamia sin caer en la monotonía y transformar lo ordinario en extraordinario, hay una serie de juegos sexuales muy divertidos en los cuales ganan los dos.
Donde exista el matrimonio sin aventura sexual, existe un riesgo de que se produzca una aventura fuera del matrimonio. Después de cuatro a seis años de convivir intensamente con la misma persona, es normal que la rutina se instale entre ambos.
Así de categórica se muestra la sexóloga y especialista estadounidense en relaciones interpersonales Rachel Copelan, respecto de lo que suele suceder con la vida amorosa de las parejas, cuando la pasión y el ardor de los primeros tiempos da paso al enfriamiento sexual y la distancia emocional que van imponiendo el tedio y la rutina.
Pero este problema tiene solución. Con un poco de imaginación y entusiasmo se puede volver a capturar la excitación, agitar las corrientes establecidas y obtener el fuego más intenso de su vida. La puesta de algunos “juegos privados“ reavivará las ascuas.
Merece la pena realizar este pequeño esfuerzo, porque compartir la vida con una pareja única y especial puede conducir al éxtasis espiritual. “Alternar con extraños resulta absurdo cuando uno posee lo mejor en el seno de su propio hogar”, señala Copelan.
Para a la autora de “Cómo mejorar su vida sexual” hay una serie de técnicas básicas y consejos prácticos para aprender a ser buenos amantes, evitando la monotonía en la pareja. Estas son algunas excitantes maneras de añadir diversión al sexo:
- Recuerden el inicio
Recreen una escena peculiar para revivir la primera cita. Sólo que esta vez se sentirán muy seguros de sí mismos. Vístanse de modo que su apariencia se asimile a la de aquel día. Procuren encontrarse en el mismo lugar u otro parecido. Flirteen pero no se entreguen el uno al otro demasiado pronto. Mantengan la farsa hasta llegar a la cama y continúen reviviendo la nostalgia mientras hacen el amor.
- Liberen al niño que llevan dentro
Recuperen la espontaneidad y la curiosidad pueriles. Intercambien recuerdos inocentes de su infancia sobre el sexo y el amor. Pregúntense mutuamente: ¿qué les explicaron acerca del sexo? ¿cuál fue la primera cosa erótica que vieron? ¿Cuáles eran sus temores? ¿Practicaron juegos sexuales? Comparen los detalles de la primera ocasión en que fueron besados .
- Jueguen al médico y la enfermera
Si creen que resultaba divertido cuando eran unos niños, se llevarán una gran sorpresa. Lo es incluso más cuando uno es mayor y nadie le dice “¡detente. Esto no está bien!”. Inviertan las funciones. A ella le gustará hacer de doctora, para variar. Deje que él sea la enfermera. Conviértase en el paciente de un especialista “caliente”. Pueden improvisar un equipo con instrumentos interesantes, como una lupa y una barrita de madera para examinar la garganta.
Reportajes Efe/Terra USA

(Ap)











