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Los niños prefieren disfrazarse de policía o bomberos

Los festejos de Halloween, que tradicionalmente convierten esta fecha en el Día Nacional del Terror en Estados Unidos, han rebajado este año sus dosis de sangre y horror por heroísmo y seguridad en una sociedad que ahora conoce la otra cara del miedo.

Caída la noche del 31 de octubre, las calles estadounidenses se ven pobladas de pequeños seres que con la frase de "Trick or Treat" ("Golosina o Triquiñuela") asaltan la tranquilidad de los hogares vestidos de todo tipo de duendes nocturnos.
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Halloween es una tradición que trajeron a este país los inmigrantes irlandeses en el siglo XIX, una tradicion pagana que en la actualidad significa sólo diversión y caramelos.

Según los letrados, es un buen momento para enfrentarse a los miedos de la imaginación de la forma menos dañina, mientras que para los adultos se ha convertido en una tradición secular que invita a la fiesta, el carnaval y la bacanal.

Al menos hasta este año, porque los efectos del pasado 11 de septiembre también parecen dejarse sentir en esta festividad principalmente infantil que empieza a ser descrita en los medios de comunicación como el "Halloween ligero".

Los niños buscan el heroismo
En lugar de sangre, colmillos y violencia, los disfraces más buscados en esta edición, sobre todo por los niños, son los que significan heroísmo, desde los trajes de policías y bomberos en honor a las víctimas de los pasados atentados, hasta los héroes más al uso como Superman o Spider Man.

En lugar de la peregrinación en busca de golosinas de manos de extraños, la tónica es este año la de las fiestas caseras, donde los más pequeños puedan comer sus dulces sin miedo a que puedan estar contaminados.

Y en el reino de los colores negro y naranja, propios de lo macabro y las calabazas, ahora brillarán también el azul, blanco y rojo que marcan el patriotismo de una nación unida en el duelo.

"Hemos querido eliminar toda referencia que pudiera traer a la memoria el terrorismo, por muy remota que fuera", afirma un portavoz del parque de atracciones de California de Knott's Berry Farm, que ha cambiado su lema publicitario de "entradas de muerte" por "el que más asusta" para su espectáculo de Halloween.

No es que los pasados acontecimientos del 11 de septiembre hayan acabado con las festividades de Halloween pero, al igual que el cambio de título, se han producido ajustes en las celebraciones más de acorde con los nuevos sentimientos.

Fiesta en casa
"Hemos visto suficiente horror en la televisión, no hay necesidad de más", afirma Cristine Holmsquist, madre de dos niños a los que obsequiará junto con el resto de sus pequeños amigos con todos los caramelos que deseen siempre que la fiesta sea en casa.

Los temores a salir en el Día de Halloween se ven reforzados también por los rumores que se han difundido rápidamente en Internet y que hablan de una posible amenaza terrorista en esa jornada contra los centros comerciales estadounidenses.

El FBI ha rechazado este rumor como infundado y a pesar de que ha contribuido a crispar aún más los nervios de la población, no ha detenido la fiebre consumista que acompaña a esta festividad.

Según la Federación Nacional de Vendedores, se esperan unas ventas de unos 7.000 millones de dólares en esta jornada festiva, una cifra que supondría un nuevo récord en la economía estadounidense.

Los jóvenes los que más gastan
Además de los disfraces y los caramelos, la Federación indica que, una vez más, los adolescentes son los mejores generadores de este consumo, dispuestos a gastar un promedio de 68 dólares el día de Halloween en diversión.

La sombra del terrorismo tampoco ha afectado a las convocatorias de carnavales con las que las comunidades homosexuales de Nueva York y Los Angeles reciben estas fiestas.

En Nueva York, el principal cambio de la 28 edición del Desfile de Halloween, convocado en el barrio del "Village" es su título, que ha pasado de ser "La sabiduría de los sabios" a "Fénix", el ave que renació de sus cenizas.

En Los Angeles, el barrio de West Hollywood espera unas 250.000 personas para su carnaval de Halloween, todos con ganas de fiesta y, según la organizadora Amy Layman, de decir "ya está bien" al terrorismo.

Terra/Rocío Ayuso/Efe