Órganos de Chanel, insectos de Lacroix, kimonos y porcelana de Lins
"Todo esto es un trabajo de memoria, se trata de reconstituir la memoria a partir de fragmentos, y la porcelana es una materia que rige la memoria por excelencia", declaró Gustavo Lins a la AFP al terminar el desfile, afirmando que quiso "transformar la porcelana, convertirla casi en prendas que pueden llevarse puestas".
Para Chanel, Karl Lagerfeld presentó, en un decorado de grandes tubos de órgano, vestidos en los que tiras de delgados tubos marcan el talle o estructuran las mangas.
El célebre traje sastre Chanel se hace discreto. Las chaquetas de los pocos presentados en la colección son alargadas. El diseñador propone, en cambio, "vestidos que parecen trajes sastre pero no lo son".
Los colores predominantes son el gris, el negro y el blanco. Una excepción llama la atención: un largo vestido rosa con drapeado retenido por una flor.
La inspiración fue un órgano, "encontré lindos los efectos de las cajas de órgano y me vino la idea del decorado, la colección vino de ahí", declaró Karl Lagerfeld a la prensa.
Christian Lacroix, por su parte, presentó una colección oscura, plena de arabescos y encaje negro y bordados de azabache que adornan abrigos y vestidos estrechos y cortos o anchos y con mangas voluminosas. Junto al negro, el color aparece, suave en un degradado coral sobre un vestido estrecho y en una vaporosa falda salmón, o vivo y brillante en un corto vestido trapecio amarillo o en claveles gigantes en un vestido de raso.
La colección se inspira un poco "del mundo de los insectos", explicó Lacroix. "Pero no se trataba de hacer Microcosmos", agregó aludiendo al célebre documental sobre la vida de los insectos, sino de jugar con la idea de caparazones y de transparencias.
AFP

(Getty Images)




