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Los transplantes pueden ser
la solución para recuperar la cabellera
perdida. Treinta por
ciento de los hombres y cinco por ciento de las
mujeres en algún momento de la vida enfrentarán
la calvicie, que en el público femenino
sucede con mayor frecuencia en en lo alto de la
cabeza y, en el masculino, en las entradas frontales.
Una salida para escapar de las calvas brillantes
es el transplante folicular, técnica creada
por médicos norteamericanos en la década
del 90 y cuya principal ventaja es la naturalidad
que se obtiene. "Quien crea que el transplante
capilar resulta siempre en el aspecto de cabello
de muñeca se sorprende", explica el
cirujano dermatológico João Carlos
Pereira, de São José dos Campos.
Una cuestión
de técnica
"Al revés de lo que la mayoría
piensa, el cabello no nace uno por uno, sino en
estructuras que pueden contener de 1 a 4 hebras",
cuenta Pereira. Así, la técnica
folicular respeta esta característica:
en caso de raíces geminadas, se transplantan
las dos; si fueran tres, se planta el trío
y así sucesivamente, lo que preserva el
modelo personal. Esta es la gran diferencia con
relación a la técnica tradicional,
donde se implanta un mechón con 5 u 8 estructuras
foliculares, que puede dejar el cuero cabelludo
con aspecto artificial.
Las regiones donadoras son iguales para hombres
y mujeres: la nuca y la parte de arriba de las
orejas del paciente, lo que evita el rechazo.
"Son áreas inmunes a la acción
de la hormona que causa la calvicie, por eso el
transplante es definitivo - las hebras no se caen
nunca", explica Pereira.
La anestesia es local y se usan microscopios
especiales para la preparación de los injertos,
que son puestos en mini-orificios abiertos con
bisturí en el área calva. Se colocan
como la inclinación del plantío
de los bulbos, lo que permite dirigir el cabello
de la manera en que la persona está acostumbrada
a peinarse. Otro truco es que la plantación
no es arregladita (milimétrica), porque
nadie tiene contornos simétricos. Y la
meta es obtener la apariencia que la persona tendría
si no se hubiese quedado calva.
La venda de protección se retira al día
siguiente a la cirugía. Por cinco días,
el paciente usa gorra. Después, se puede
lavar la cabeza, pero los deportes colectivos
deben ser evitados por un mes. En algunos días
surgen pequeñas costras en el cuero cabelludo,
que se caen entre los 10 y 20 días. "Las
raíces implantadas también se caerán,
pero el paciente no tiene por qué preocuparse.
Luego de 2 ó 3 meses, los cabellos comienzan
a crecer como los demás (cerca de 1 cm
al mes)", explica Pereira.
Cuanto más temprano,
mejor
Esta técnica tiene una limitación
y es si el área donadora está escasa.
De esta forma, lo ideal es buscar auxilio con
las primeras señales para que el profesional
verifique si es un caso de simple caída
de cabellos (que puede ser controlado con medicamentos
específicos) o un proceso de calvicie.
En este caso, se puede programar la reposición
en etapas, lo que evita el rótulo de pelado.
En cambio, una persona en etapa avanzada de calvicie
puede realizar la reposición mediante una
mega-sesión, donde un equipo transplanta
hasta 2000 estructuras en una única cirugía,
que puede llega a durar 8 horas. La cantidad es
una diferencia: si el número de injertos
no fuera suficiente, el resultado puede mostrarse
espaciado.
El portero Sérgio (ex-Santos y ex-Selección
Brasileña) y el actor David Cardoso aprobaron
la técnica. El primero quería camuflar
las entradas y ganar un copete lleno, mientras
que el actor quería rellenar su cabellera
que empezaba a rarear. "Me puse muy feliz
al recuperar mi copete", comenta el jugador.
David habla con satisfacción "el resultado
me pareció estupendo Nadie percibe que
me hice un transplante de cabellos, pero todos
me dicen que estoy más joven o que no envejezco".
Un dato: dependiendo de número de injertos,
de la técnica utilizada y de la experiencia
del profesional elegido, el costo de un transplante
puede variar de US$ 1 a 3 mil dólares.
Por Mónica Martínez
Para saber más:
www.transplantedecabelo.com.br
(en portugués)
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