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El publicista João Guena,
28 años, cambió su larga melena
por un corte, digamos, a lo varoncito. Fíjate
cómo fue la transformación.
¿Por qué decidiste dejarte crecer
el pelo?
Siempre tuve ganas de tener
el pelo largo. A los 16 años, ya me había
dejado el pelo largo, pero no tanto. A los 23,
resolví dejarlo crecer nuevamente. Siempre
tuve un estilo rock'n´roll y mi profesión
- soy publicista - me permitía un look
más audaz.
¿Cuál fue
la reacción de las personas más
íntimas, como madre, padre, tías,
abuelas, primos...?
A mi familia, en general, le gustó el pelo,
aunque la parte más conservadora haya hecho
algunos llamamientos para que me lo corte.
¿Qué cuidados
tomabas para tener el cabello sano?
Mi preocupación siempre fue mantener el
pelo limpio y bonito. Me parece muy feo esos tipos
con pelos larguísimos y mal cuidados. Por
eso, me lavaba el pelo prácticamente todos
los días y usaba crema enjuague unas tres
veces por semana. También solía
hidratarlos una vez por mes. ¡El problema
era secarlo! Tardaba mucho y casi siempre tenía
que salir con el pelo mojado...
¿Cuál era
la reacción de las mujeres - y de los hombres
- al pelo largo?
A las mujeres les encantaba. Muchas solían
pedirme que me sacase el elástico para
ver mi cabello suelto. Hubo incluso algunas que
decían que mi pelo era mucho más
bonito que el de muchas mujeres. Los hombres no
tenían ninguna reacción además
de los tradicionales chistes (¡envidia,
claro!). Comentarios maldosos planteando la masculinidad
del propietario de la melena (risas).
¿Tenías algún
apodo en esa época?
Pelo (obvio), Conan, Steven Seagall...
¿Cuánto tiempo
llevaste el pelo tan largo?
Cuatro años.
¿Cuándo decidiste
cortártelo?
No hubo ningún motivo especial. El hecho
es que el pelo largo - con toda aquella rutina
de lavar-condicionar-secar-peinar - me estaba
dando mucho trabajo. Y mi lado racional decía
que yo tenía que ser más práctico.
Decidí el corte de repente - fue algo como
ser amputado sin anestesia. Desde luego que, mientras
me cortaban la melena, no logré ni siquiera
mirarme al espejo. Quedé desolado durante
el corte: vertí lágrimas y suspiros
de arrepentimiento...
¿Cuál fue la sensación al
dejar la peluquería?
Me sentía literalmente pelado. Era raro,
me parecía que todo el mundo me miraba.
Fue difícil acostumbrarme.
¿Cuál fue
la reacción de los conocidos?
Creo que mi esposa fue a la que más le
gustó. Lo gracioso era ver la reacción
de los amigos. Algunos quedaban sorprendidos,
otros inclusive tristes de verme así. Sin
embargo, a la mayoría le gustó.
¿Qué cambió
en el día a día?
Hoy no le doy tanta importancia como le daba al
pelo. Claro que no dejo de cuidármelo,
pero no es más como antes.
¿Extrañas el cabello largo?
Para decir la verdad, sí. Al comienzo trataba
de atármelos o pasarle la mano y era triste
no encontrar nada. Y cuando miro fotos mías
de esa época, me da nostalgia...
¿Piensas en dejártelo
crecer de nuevo?
Sí. Del mismo modo que entré a la
peluquería cuando me dio cinco minutos,
no dejo la idea de dejarlos crecer de lado. Felizmente,
como todavía no estoy calvo, puede dejármelos
largos nuevamente, ¿no?
Mónica Martínez
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