| LA VENEZOLANA BÁRBARA PALACIOS, MISS UNIVERSO 1986, OPINA SOBRE CIRUGÍA, BELLEZA Y DIGNIDAD |
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Por Nina Hofman
Cuando alguien habla con Bárbara Palacios, el tiempo se detiene, y no sólo porque su belleza universal haga volar deseos y fantasías, sino más bien porque al hablar, esta mujer dinámica e inteligente, demuestra que la belleza se vuelve una excusa que envuelve un mundo espiritual floreciente.
Esposa, madre, empresaria, además de un símbolo de belleza, Palacios ha sabido mantener el porte de una reina en todo lo que emprende "Cuando vuelcas tu vida en otros aspectos que no sean físicos, logras la felicidad que todos anhelan y esto es lo que te mantiene bella por fuera al paso de los años".
Con nostalgia habla del pasado, una época en que las cirugías no existían, donde la belleza era natural y donde la Miss Universo reunía una serie de cualidades que dejaban lo físico traspuesto a un lugar secundario. Sí "Hoy en día estamos asistiendo a un abuso físico, las candidatas se centran demasiado en el cuerpo, buscando una perfección que no existe".
Al preguntarle sobre el significado latino de Miss Universo, sonriendo responde que este evento con reinas y damas de honor se vuelve un reflejo de la monarquía que Latinoamérica hace tiempo dejó atrás. "A falta de reinas verdaderas como las europeas, las misses latinas pasan a ocupar ese puesto como en un cuento de hadas".
Como mujer también comprende a los grupos feministas que ven los certámenes de belleza como algo obsoleto basado en estereotipos desfasados. Sin embargo, Palacios sabe defender el lado simbólico de una Miss Universo que va más allá de un objeto sexual. Para ella, una Miss Universo representa un compendio de cuerpo y figura que destila una seguridad femenina y que sabe llevar la responsabilidad de mostrar la dignidad de ser mujer al mundo entero.
Palacios, como venezolana, defiende a las candidatas latinas pero, sin lugar a dudas, desea que gane la más completa. "La Miss Universo del nuevo milenio tiene que entender que su coronación es una oportunidad para mostrar la imagen positiva de la mujer en el mundo, tiene que conquistar a hombres y a mujeres que están en desacuerdo con este evento y hacerles ver que detrás hay mucha humanidad y un deseo ferviente de hacer el bien para con los demás".
Para terminar, Palacios manda palabras de aliento a todas las candidatas. A la que gane que comprenda que "la corona es un símbolo que se identifica con ella en sus andanzas a lo largo del año y los años venideros". Y para las que se quedan sin el título "que se sigan planteándose metas y que luchen por ellas, que aunque no lleguen que sepan que lo han hecho bien".
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