Getty Images/Con información de EFE
Cada modelo una joya, cada desfile un tesoro, ésta es la consigna unánime a la que hoy, más allá de la crisis, dijeron sí los modistos de la alta costura,
de Armani a Lacroix.
La gran emoción del día fue, no obstante, la que acompañó la presentación de Christian Lacroix, firma que atraviesa serios problemas económicos y cuyo futuro
es incierto, pero que recibió el apoyo, los aplausos y las ovaciones de su público.
Fue una minicolección creada con restos de tejidos de otras anteriores, y con el apoyo de amigos generosos, entre ellos los responsables del Museo de las
Artes Decorativas, junto al del Louvre, que brindaron sus salones al talento del célebre modisto.
Lacroix arrasó con su vestido de novia, en blanco roto con bordados en oro y salpicado de flores amarillas, rojas y azules.
La crisis llega a los grandes de la moda