Foto: ABC del Bebé / El Tiempo
Por: Pamela Rueda C.
La mujer, por naturaleza, es vanidosa. A casi todas nos gusta cuidarnos, sentirnos bonitas y ver en el espejo una figura armoniosa a la que le lucen la mayoría de prendas. Pero ¿Qué pasa cuando ese abdomen plano y firme se infla día tras día? ¿Cuando la grasa localizada, llamada reserva materna durante la gestación, se posa en brazos, cadera y muslos? ¿Cuando tu ropa deja de servirte y te empiezan a quedar las camisas de tu esposo? Sin duda, es un cambio complejo en el que intervienen diversos factores y, por esta razón, es importante estar ‘preparadas’ para asumirlo con racionalidad.
Y entonces te preguntas ¿Cómo hacen las famosas para conservar su talla a excepción de una perfecta y bella barriguita que sólo ves si está de perfil? ¿Cómo es que después de una semana de haber dado a luz aparecen presumiendo sus cuerpazos como si nunca hubieran estado embarazadas? O son de otro planeta, o tienen un costosísimo kit de efectos especiales, tal y como en las mejores películas de Hollywood. En la vida real no es tan sencillo y la manera más inteligente y sensata de asumirlo es rompiendo ese ideal que nos han vendido los medios.
Si bien es importante esforzarnos por controlar nuestros antojos, mantener una dieta balanceada y saludable y hacer ejercicio de vez en cuando, lo es aún más hacer consciencia de este estado y, sobretodo, disfrutarlo cada segundo. Sólo comprendiendo que todas tenemos un metabolismo distinto, que nos tardaremos un tiempo en recuperar nuestra figura, que aunque la naturaleza es sabia debemos ayudarle al cuerpo a reacomodarse y que está en nostras hacer que tan sólo se trate de un periodo transitorio, lograremos enfrentar de la mejor manera este desafío femenino.
No hay cremas mágicas, pócimas para desvanecer la grasa, ni trucos relámpago que nos devuelvan las curvas que perdimos tan rápido como quisiéramos. Las celebridades lo logran porque pueden gastarse muchos millones en artículos, operaciones, terapias y especialistas que trabajan arduamente para transformar sus ‘fofos’ cuerpos en tonificadas y estilizadas figuras. En nuestro caso, tendremos que llenarnos de paciencia, disciplina y voluntad para lograrlo.
Y para terminar, quiero compartirles un valioso consejo de una de las profesoras del cursos psicoprofiláctico al que asisto: “Durante los dos o tres meses después de haber dado a luz no se les ocurra salir sin su bebé, pues lo más seguro es que se encuentren a alguien que les pregunte ¿Y cuándo nacerá el niño? ¿Al parecer falta muy poco, verdad?”, lo mejor será hacerle caso y evitar que cometamos un crimen con ese pobre indiscreto y, de paso, una terrible depresión.
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