Agencias
Foto: El orígen del Día de la Madre
En casi toda América y Europa el día de la madre es celebrado el segundo domingo del mes de mayo, sin embargo, aunque no sea de público conocimiento sus festejos se remontan a los más antiguos tiempos.
En 1872, específicamente en Estados Unidos, Julia Ward Howe fue la encargada de realizar la primera celebración de la madre en ese país. En un día de otoño en la ciudad de Boston la escritora y autora del ¿himno de batalla de la república¿ organizó una gran manifestación pacífica en la que reunió a un gran número de madres que habían perdido a sus hijos en el ejército. El objetivo era convertirla en una celebración nacional por las madres y la paz, sin embargo, no fue posible. Aunque se siguió celebrando tanto en Boston como Massachussets, no logró expandirse por todo el país.
- El segundo domingo de mayo
Sólo en 1907 y de la mano de otra mujer, Ana Jarvis, se volvió a retomar con fuerza la idea de crear un día en que se homenajeara al ser que nos dio la vida. Esta joven estadounidense había sufrido en carne propia la pena por la pérdida de su madre y por ello decidió realizar una gran campaña para lograr que las autoridades de Estados Unidos concedieran el hacer de este día una fecha oficial.
La presión popular llevó a que en 1914 el presidente Woodrow Wilson firmara la proclamación del día de la madre como fiesta nacional, la cual debería ser celebrada, desde ese año, el segundo domingo de cada mes de mayo.
A contar de ese momento la conmemoración comenzó a traspasar las fronteras, convirtiéndose en un día mundial donde las madres de todo el mundo podrían contar con su día especial de celebración.
- Celebración con historia
En Grecia Rhea, la madre de los dioses Neptuno, Júpiter y Plutón era alabada con gran devoción por el pueblo, quienes sentían que de ella provenía toda la fuerza heredada a sus poderosos hijos. Es así como aquellas celebraciones se traspasaron a Roma bajo el nombre de la Hilaria y durante tres días del año, en el mes de marzo, se le hacían peticiones y ofrecimientos a esta deidad en el templo de Cybele.
- Divinidad indígena
La maternidad también era honrada por los aztecas desde antes del descubrimiento de América. Entre los cultos más masificados entre su población estaba el de la diosa Coyolxauhqui, representada por la luna y madre del dios Huitzilopochtli.
Contaba la leyenda que durante la creación del mundo esta divinidad fue asesinada a manos de las estrellas, que celosas no querían que diera a luz a su hijo Huitzilopochtli, quien representaba al sol. Sin embargo, pesar del asesinato el niño alcanzó a nacer. El sublime acto de sacrificio de esta deidad por su bebé la hicieron digna de admiración por la población y muestra de ello son las múltiples obras artísticas que aún perduran sobre ella.
Otro culto muy extendido entre los indígenas era el realizado a la diosa Tonatzin , madre de todo los dioses. Ella era la ¿madrecita¿ y su mayor tributo era que otorgaba la vida. Durante las fiestas y peregrinaciones para honrarla se realizaban sacrificios en su honor, ya que uno de los elementos que la caracterizaba era la sangre. Desde todas las latitudes de los territorios aztecas llegaban los peregrinos para alabarla como un acto de comunión cósmica y un reconocimiento a la propia madre.
- La hora de mamá
Otro ejemplo de homenaje a la figura materna se ve en el siglo XVII, en Inglaterra. En esos años nació la idea de permitirles a los criados visitar a sus madres durante un día en el año. La garantía era que sus patrones le pagarían igualmente la jornada laboral. Este día se pasó a llamar ¿Domingo de honrar a la madre¿. Con el transcurso de los años la fecha se convirtió en todo un acontecimiento festivo del que nació una torta llamada ¿servir a la madre¿ la cual se lleva, hasta hoy, durante las visitas a las progenitoras.
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