Entre más sucios, más felices
Foto: Jupiterimages
Mientras más sucios, más felices. Así coinciden unas 400 madres, con niños de 1 a 12 años de edad, en un estudio que respondió a la siguiente inquietud: ¿Jugamos libremente sin miedo a ensuciarnos?
Según la investigación, las madres "tienen una muy alta valoración de que el juego es fundamental para sus hijos, y entienden que ensuciarse pasa a un segundo plano cuando el objetivo es el del juego, para lograr un desarrollo".
"Durante la semana -los niños- juegan con autitos o muñecas y ven televisión", pero en el fin de semana, "pasan a ser más importantes, correr, patinar, jugar a la pelota, o a las escondidas", revelaron las opiniones de varias madres.
Por su parte, las madres disfrutan más con sus hijos actividades pasivas, tales como "pintar, juegos de mesa, leer". Esto sucede porque hay una tendencia a mantener los juegos dentro de la casa: la inseguridad atenta contra la recreación en espacios abiertos como una plaza, argumentaron.
El juego y la salud
La psiquiatra infantil, Natalia Trenchi, y el psicólogo Fabián Vilas, coincidieron al advertir que "un niño que no juega, no es un niño sano".
Trenchi explicó que "el no jugar puede deberse a muchas cosas. Por ejemplo, no juegan los niños autistas o tienen un juego muy peculiar, repetitivo, interminable. No creativo, no simbólico. También, dejan de jugar los que se deprimen".
Según la psiquiatra, "la depresión ha aumentado en los más chicos; como sometemos a los niños a un mal entrenamiento de la atención, eso los vuelve más dispersos, más inquietos y más atropellados de lo que deberían".
"Niños jugando"
Valentina, una joven 'recreadora' que trabaja en un colegio privado, afirmó que entre sus actividades "se hacen campamentos, jornadas de integración y educación en el amor, para transmitir valores".
Explicó que "los chiquilines (niños), al principio ponen obstáculos. Después cuando se empiezan a proponer juegos de rondas, que son muy buenos para comunicarse entre ellos mirándose las caras; empiezan a soltarse a desinhibirse y ser espontáneos o ellos mismos".
Advirtió que hay que tener cuidado con lo que se transmite, porque "hay intencionalidad en ello" y aclaro "que hay que poner ciertos límites, porque los chiquilines hasta se enamoran de uno o ese tipo de cosas bastante espontáneas".
- Terra - Todos los derechos reservados. Está prohibido todo tipo de reproducción sin autorización.