Tu ayuda es fundamental.
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Si tu niño se coloca nervioso cada vez que siente deseos de orinar, si identifica la temporalidad "ahora y después" además de comprender órdenes sencillas, y supera el año y medio de edad, podría ser candidato para iniciar el control de esfínter.
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>Llega el verano y la mayoría de las mamás piensan que es el momento propicio para enseñarle a su hijo a dejar el pañal, porque socialmente se ha establecido que cumplido los dieciocho meses los niños están preparados para afrontar este momento. Pero los especialistas opinan lo contrario, porque este aprendizaje nada tiene que ver con la edad, sino que obedece al nivel de madurez que el infante haya alcanzado.
Por lo tanto, antes de iniciar el proceso, es importante que le expliques a tu hijo lo que va a suceder, utiliza para ello un lenguaje adecuado, o apóyate con cuentos infantiles para facilitarle el entendimiento, porque la clave será la tolerancia y la comprensión. De hecho, la nefróloga infantil de la Clínica Alemana, Ángela Delucchi, nos comenta que según las publicaciones científicas, el control de esfínteres diurno debería estar resuelto a los cuatro años, y el nocturno recién a los cinco.
Así que su consejo está destinado a no apurar a los niños, porque a la larga la presión los frustra, ocasionando un retroceso del aprendizaje: "La contención diurna del niño es adquirida primero y dependerá, básicamente, de la madurez neurológica del pequeño. En cambio, el control nocturno está relacionado con factores genéticos, así que puede tardar un poco más".
Porque nos explica la doctora que el control de la orina y el de la defecación requieren una compleja coordinación neurológica, y el infante que desarrolla este aprendizaje debería poder manejar ambos, aunque generalmente no sucede así: "Los niños consiguen primero el control de la defecación, debido a que el olor es más desagradable, y tiene una connotación social peyorativa" explica.
Enseñando con amor
Para facilitar el aprendizaje, la especialista recomienda a los padres identificar el momento propicio para iniciar el control de esfínteres, porque antes de los 18 meses, el niño no es capaz de percibir su vejiga llena, porque recién entre el año seis meses y los dos años, tu hijo puede sentir el deseo de orinar, pero su contención sólo durará unos minutos.
"Cuando el niño logra estar seco por tres horas, significa que es posible retirar los pañales. Equivocadamente, al apurar el control de esfínter se altera el desarrollo normal, por lo que no hay que angustiarse si el infante no avisa a los dos años. No hay que presionarlo, porque cada cual requiere tiempos diferentes, lo que variará según los antecedentes genéticos de los padres y los abuelos, además del desarrollo de madurez global", señala.
Por lo tanto, como punto de partida, puedes comenzar sentando a tu hijo en un baño adecuado para él, o en una bacinica de entrenamiento durante diez minutos en distintos momentos del día, por ejemplo, al levantarse, después de comer, antes de la siesta, y antes de dormir.
Y si tu hijo logra el cometido, trata de no exagerar la felicitación, porque puede sentirse sobreexigido y apurará el proceso, pudiendo contraer una infección: "Si el niño aún no está apto para controlar esfínteres y se ve obligado a hacerlo, se produce una mayor intensidad en la contracción de la vejiga, lo que finalmente genera escape de orina involuntario, cuando ya no debiera hacerlo", comenta la nefróloga.
Además, en esta etapa puedes ayudarte con unos pañales que tienen la particularidad de parecer short, permitiéndole al niño bajarlos fácilmente si desea ir al baño, o puedes experimentar con calzones de entrenamiento de algodón orgánicos, que están destinados a facilitarte la vida, porque son lavables y absorbentes en caso de accidentes.
Si deseas evaluar si tu hijo está preparado para abandonar el pañal, te contamos que puedes observar su comportamiento, por ejemplo, si es capaz de entender ordenes sencillas, como captar la secuencia de tiempo "ahora y después", podrá avisar de sus necesidades.
Lo mismo, si te pide que le cambies el pañal o se toca cada vez que siente el deseo de defecar, puedes aprovechar para plantearle la opción de dejar de usarlos, lo que lo motivará a sentirse mucho más grande e importante. Así que entendemos que debe ser decisión del niño iniciar el control de esfínteres, porque los padres a veces por buscar la comodidad, los presionan para que se olviden de su pañal.
Por lo tanto, hay que acompañarlo en todo este aprendizaje, y la mejor manera es estar a su lado mientras permanece en el baño o en la bacinica, porque podría darle miedo quedarse solo en esas circunstancias desconocidas para él. Así que mientras lo esperas, puedes conversarle, o leerle un cuento, para que asocie ese momento con un estado natural de relajo.
Así que la recomendación es a no desesperarse si el control de esfínteres se vuelve lento, porque aunque logre avisar, puede que tu hijo no alcance a llegar al baño, así que debes darle tiempo al tiempo, porque todos pasamos por eso, y sabemos que si tienes paciencia, a la larga lo podrá lograr.
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