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 Censuran al reggaeton en Cuba, dicen que es 'peligroso'
17 de Marzo de 2005 10:13


Foto: Dady Yankee es uno de los mayores exponentes del reggaeton

El castrismo le declaró la guerra al reggeaton: el periódico Juventud Rebelde, portavoz de la Unión de Jóvenes Comunistas, llama a estar atentos porque si en vez de mejorar humanamente a los jóvenes el reggeaton llama "solapadamente a la chabacanería, el lujo, la lujuria, el vicio, el consumo de tóxicos...entonces hay que hacer algo".


Este ritmo, considerado como la fusión del rap con el reggae y aparentemente cargado de pecados capitales, está siendo sutilmente limitado en los medios de prensa; se aconseja que no se utilice en fiestas de centros de enseñanza y se filtra en las discotecas.

Sin embargo, a pesar de todo, es en este momento el ritmo más bailado por los jóvenes y adolescentes cubanos que a falta de lugares públicos organizan fiestas privadas en las que disfrutan a plenitud del reguetón.

Fuertes acusaciones"

Juventud Rebelde se expresó contra el reggeaton y pidió emprender acciones contra un género al que vinculó con la "banalidad, lo cursi, la quincalla y el atuendo exagerados, la bagatela".

Aunque expresamente se plantea que la solución no es prohibirlo, se lo acusa de promover graves vicios y se asegura que está probado en otros países que promueve la violencia.

En el periódico se reconoce que en el reciente congreso de la juventud comunista cubana se abordó el tema y se alertó: "Ojo...con tanto reggeaton lamentable". El diario también critica la forma de bailar el ritmo - cita a quienes lo consideran un "estilo musical descarado"- con movimientos extremadamente sensuales y los cuerpos muy pegados, "como hacer el amor con ropa".

Por supuesto que los músicos que hacen esta música se defienden. "Mi música no promueve lo mal hecho ni la contrarrevolución", nos dice Oneilys Hevora integrante del grupo habanero "Los 3 Gatos". Hevora afirma que no entiende por qué se ha desatado esta guerra contra ellos: "Mi música es para bailar, para disfrutar, para que muchos se diviertan; yo no motivo a nadie a la violencia con mi música".

Sin embargo, las limitaciones que se están imponiendo al reggeaton se hacen sentir en casi todas las áreas incluyendo los centros de diversión, de enseñanza y todas las llamadas Casas de la Cultura, según nos explico Gilberto Rupert. Rupert es promotor de reguetón y disk jockey de un centro cultural y se queja de que "de arriba" le impiden poner reggaeton cubano argumentando que "lleva siempre un poco de malas palabras".

Mientras este debate se desarrolla en las alturas, los jóvenes cubanos continúan bailando a todo ritmo. El mismo Juventud Rebelde reconocía que de 35 jóvenes consultados sólo uno dijo que no le gustaba ese ritmo. Ante las limitaciones oficiales se organizan "bonches", fiestas de reguetón en las que decenas de jóvenes se reúnen frente a la casa de uno de ellos, bailando en plena calle con faldas cortísimas y pantalones anchos.

"Las letras son malinterpretadas", nos dice un chico en uno de estos "bonches" mientras una adolescente indignada expresa que "no todos los reguetones pervierten a la juventud como dicen por ahí". Un periodista cubano, Alcides García, afirmó que "existe una cruzada nacional contra el reggeaton".

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