23/07/2007 - 03:11(GMT)
Por Ángel Sopena San Javier (España), 22 de jul (EFE)- "No lo digas, cántalo". Es el legado de Cole Porter, quizá para embaucar a nuestro destino con una sonrisa. Al parecer, a veces, se consigue. Al menos en el caso de la cantante, compositora y pianista Anne Hampton Callaway, que actuaba por vez primera en España en el Jazz San Javier, en el este de España.Aprendió todo en clubes y cabarets de Manhattan. Acompañada por un trío de ritmo insuperable, se llevó a su terreno melodías suyas, interpretando con sus portentosas facultades vocales de soprano ese 'blues para gente rica' que escribiera Cole Porter ("just one of those things").
Ann Hampton ha compuesto canciones para Barbra Streisand, Liza Minelli y Carole King. Ha colaborado con Wynton Marsalis junto a la Lincoln Center Jazz Orchestra. Ha desarrollado múltiples facetas (cantante, actriz, pianista, compositora de música y letras, arreglista) y su potencial creativo le ha llevado a componer más de 250 canciones.
La crítica estadounidense la considera la heredera de Sarah Vaughan y Ella Fitzgerald. Ella y Diana Reeves han tomado el relevo convirtiéndose en las mejores representantes del jazz vocal contemporáneo.
"Cantar blues para expresar felicidad" es lo que inspira el último disco de la versátil Ann Hampton. Como ella dice, se preparó concienzudamente para interpretar los stándares de lucha y dolor.
"Es una noche ideal para tocar poesía", dijo, disponiéndose a cantar sobre un taburete "Round Midnight", de Monk, luego rendir tributo a su paisano Mel Torme, y ofrecer 'una de las canciones - "Every time we say goodbye"- más bonitas de Cole Porter: "si estás cerca de alguien a quien amas, acércate un poco más", dijo Ann.
En su show quedó demostrado que, por otro lado, es una gran actriz - ha ganado un premio Tony -, se ha curtido en el cabaret y los musicales de Broadway.
En "Blues in the night" llama a alguien del público para presentarle como su ex marido y luego despacharle con un "finito!", como corresponde a la mujer despechada que interpreta en este blues.
Hampton usa efectos de voz y canta scat de forma irreal. Era capaz de hacer el sonido de una trompeta, como si Louis Amstong le hubiera dado lecciones. Alcanza las notas más altas y más bajas con toda facilidad.
Su presencia en el escenario estuvo llena de pasión, actitud positiva y sentido del humor. Remarcadamente versátil, técnicamente sin fallos, emocionalmente expresiva, Callaway es una de las mejores y más cálidas guardianes de la llama del llamado American Songbook.
Durante el lúdico show hizo una demostración de sus habilidades improvisatorias. Tras "invocar" melodía, armonía, letras, montó una canción sobre San Javier: prestidigitación musical.
La segunda parte fue protagonizada por el músico brasileño Ivan Lins, que volvía al festival. Especialista en armonías y composición, sus temas han sido interpretados por George Benson o Manhattan Transfer, entre otros grandes artistas.
Lins es un músico exquisito. Desde el piano ha edificado un mundo muy particular, tan vasto y caudaloso como los grandes ríos de su país, con hitos bien señalados.
Nacido en Río de Janeiro y educado en Boston, en su estilo está tan presente el jazz como la bossa nova y los lenguajes surgidos a su sombra.
Ha sido siempre -y quizá en eso radique su mayor virtud- un gran melodista. Ha mostrado permanentemente una gran preocupación por las armonías, por el cuidado trabajo de arreglos, por la utilización de timbres, por reformular su lenguaje hacia lo moderno sin salirse de la tradición.
Pero está claro que lo que lo ha convertido en uno de los mayores artistas latinoamericanos es su capacidad para "cantar" historias desde la dulzura de su melodías y la sencillez de sus letras.
En un variado set con gran poder emocional y clase, presentó algunas joyas de su repertorio, como "Dinorah Dinorah", grabada por Benson.
El listado incluyó títulos de diferentes épocas. Empezó invocando Río de Janeiro, interpretó algunas canciones inspiradas en Jobim, y tocó "Renata María", que compuso sobre letra de Chico Buarque.
Romántico y melódico, Lins, al que consideran sucesor de Tom Jobim, hace pop teñido de jazz, brazil-jazz-pop sofisticado y sereno con influencias de la bossa nova y de la M.P.B de los 70, y complejos arreglos vocales y armonías. Una combinación que ha inspirado a músicos como Pat Metheny.
La miscelánea sonora prosiguió con piezas de razonable efecto euforizante, cimentadas en arreglos siempre medidos, intercaladas entre estratégicas secuencias de calma relativa, ora tocando el piano y cantando, ora silbando. Pura seda. EFE as/af

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