"Es una gran emoción recibirlo, porque aquí estamos trabajando fuerte, y cuando nos otorgan un premio de esta categoría, es increíble", asegura el músico y profesor Rafael Pallaro, en un encuentro con Efe tras un ensayo en su sede en Caracas.
Él es uno de los 240 músicos de entre 14 y 29 años que conforman la Orquesta Simón Bolívar, la considerada "primera división" del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela fundado por Abreu en 1975.
El galardón que recibirá la red de orquestas venezolanas el próximo día 24 de octubre en la ciudad española de Oviedo es también "grandioso" para Daniel Marín, un veinteañero que entró en "El Sistema" a la edad de seis años.
"Es un honor recibir este premio, te pones a analizar quiénes lo han recibido...Y es grandioso viajar con toda la orquesta y acompañar al maestro", manifiesta el joven músico.
Junto a ellos estará también el director de la Orquesta Simón Bolívar, uno de los más ilustres alumnos de Abreu, Gustavo Dudamel.
Marín empezó a estudiar música en los Andes venezolanos, y entró en la Orquesta Nacional Infantil de Venezuela para tocar el violín de la mano de Abreu, que es para él "como un segundo padre".
Por la música, Marín abandonó la Ingeniería Mecánica porque compaginarlo era "como tener dos novias, y a alguna tenías que darle más tiempo que la otra", dice entre risas.
Algo que también comparte Carlos Escalona, que se inició en la música a los 5 años y ahora, quince años después, toca el clarinete en la considerada como mejor orquesta de Venezuela.
"El clarinete es como mi novia, la mujer que nunca me va a montar cacho (ser infiel), además de que no tiene celos de otras", subraya.
Como él, muchos de sus compañeros compaginan la orquesta con estudios académicos, y señalan que no es fácil dedicar tantas horas a su principal pasión, pero, aseguran, "el esfuerzo merece la pena".
"Cuando el maestro inició todo esto, creo que ni él mismo pensaba que esto iba a ser así", afirma Vanesa Matamoros, una contrabajista de 23 años.
La mayor parte de estos jóvenes comenzó su formación musical en los llamados "núcleos", pequeñas orquestas diseminadas por Venezuela que sirven como cantera de las agrupaciones nacionales.
Actualmente, "El Sistema" está constituido por unas 170 orquestas en todo el país, en las que están integrados unos 265.000 jóvenes y niños de todos los sectores, especialmente los más desfavorecidos, y que su fundador califica de "instrumento para el desarrollo humano".
"Cuando era pequeña soñaba con que llegara rápido la tarde para ir al núcleo, porque lo pasaba muy bien", comenta Vanesa.
Joana Sierralta, de 25 años, también cree que lo mejor es "ver cómo nosotros hemos podido llegar a tocar al lado de nuestros maestros, y cómo los niños que vienen ahora están empezando a tocar a nuestro lado".
"Es parte de la mecánica, los alumnos más avanzados tienen la responsabilidad de dar clases", explica el clarinetista Jorge Montilla, que empezó a enseñar con 14 años.
El joven alaba el proyecto del maestro Abreu, que comenzó como "algo musical y se convirtió en algo de repercusión social" que "ha influenciado a los jóvenes de nuestro país", añade.
Entre ellos, al joven Ramón Grande, según el cual en esta red "no importa la edad que tengas, de dónde vengas... lo que importa es que estás tocando música y compartiendo con otros muchachos, educándote".
Muchos de los integrantes de esta orquesta tuvieron que dejar atrás sus lugares de origen para seguir sus estudios, como Ronny Morales, que salió del estado de Táchira para seguir tocando el violín en Caracas.
Este venezolano cree crucial "el apoyo" de la familia y los amigos, algo que los chicos valoran porque es "difícil" compaginar la música con otras obligaciones.
A pesar de que en la Orquesta Simón Bolívar buscan "el fruto más refinado de 'El Sistema'", Rafael Pallaro destaca que "la idea es tratar de abarcar la mayor cantidad de niños posibles" porque "el talento en Venezuela es increíble".
En esta red musical "no existe diferenciación, no tienes que ser rico o muy pobre para poder tocar" porque "aquí todos somos iguales, vengan de donde vengan", asegura antes de advertir que "una vez que entras en la música, es muy difícil despegarse". EFE apv/eb/cat (foto) (vídeo)

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