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 Violines chinos de gama alta tratan de destronar a los europeos
14 de Junio de 2007 06:39

14/06/2007 - 10:38(GMT)

Marta Checa Hong Kong, 14 jun (EFE)- Hace tiempo que los productores de violines 'made in China' dejaron de conformarse con fabricar instrumentos de 'papel', ahora también quieren conquistar lo más granado del panorama musical, cuyo público aún es fiel a los luthiers europeos, pero ¿hasta cuándo?.

"En diez años el nivel de competición puede ser bastante alto", comentó a Efe en entrevista telefónica desde Italia Carlos Roberts, un luthier argentino que desarrolla su profesión en Cremona (una de las cunas del violín y casa del Stradivarius) desde hace dos décadas.

Sin embargo, él lo tiene claro, actualmente "la alta gama china es algo inferior, una fea copia. Para el ojo de alguien que no es experto puede pasar, pero para quien sabe aún está bastante lejos".

Y esto, según Roberts, sucede porque "no es lo mismo estar en Cremona, donde hay una imaginación colectiva y 400 ó 500 años de historia (de elaboración de violines), que en Uruguay. Aquí todos los días se está perfeccionando la calidad del instrumento." Además, recuerda, "los buenos artesanos de China se forman en Cremona y, para los violines de buena calidad, tienen que utilizar madera europea." Para Roberts, "pueden copiar, avecinarse bastante, pero no tienen la inventiva del diseño italiano". No obstante, aunque no puede hablar por boca de los cerca de 130 artesanos cremonenses, no oculta su temor y frustración ante lo que él considera competencia desleal.

El problema es "una competencia que no deja vivir a cada uno".

En China, tras la Revolución Cultural las autoridades comenzaron a enviar emisarios ("caballos de Troya", como los denomina Roberts) a Cremona para estudiar el arte de la construcción de violines.

Hoy, el chino Zheng Quan, graduado en la escuela de esa localidad italiana en 1986, es uno de los productores de violines más reputado de toda China, además de gozar de reconocimiento fuera de sus fronteras y de haber sido distinguido con más de 20 premios en diversas competiciones internacionales, entre ellas la Internacional Tchaikovsky, la italiana de Baveno o la de Bulgaria.

Las piezas que produce este maestro pueden rondar los 20.000 dólares y sonar en las orquestas de Londres, Boston o Lisboa.

En el estudio de Zheng, todos los artesanos son profesionales y todos salen de la Escuela de Producción de Violines del Conservatorio Central de Pekín (donde Zheng fundó el programa de construcción de violines en 1989).

Un violín de los estudiantes más selectos de Zheng puede alcanzar los 15.000 dólares.

La historia de estos avezados artesanos del gigante asiático es muy diferente a la de los trabajadores en zonas rurales que ganan unos pocos dólares al día y que trabajan en cadena con madera china los meses que no tienen que dedicarse a sus cultivos.

La producción de violines chinos, que copa el mercado mundial de gama baja pero que poco a poco va mejorando el producto, se concentra en Taixing, provincia oriental de Jiangsu, sede de Taixing Fengling Musical Instruments, una de las mayores productoras de violines (además de guitarras, chelos, bajos...) del planeta.

Tres tiendas y cadenas de instrumentos de música establecidas en Hong Kong y consultadas por Efe coincidieron en señalar que actualmente el público profesional sólo pide violines europeos o japoneses, mientras que los chinos todavía son etiquetados como 'baratos'.

Prueba evidente es que las gamas más bajas en Tom Lee Music, Parsons Music y Orfeo Strings siguen copadas por los 'made in China', mientras que ningún violín europeo se vende por debajo de los 30.000 dólares hongkoneses (unos 3.840 dólares o 2.900 euros).

Los violines chinos más caros expuestos en las vitrinas de estos locales no superan los 2.560 dólares (frente a los 18.550 dólares, 13.940 euros, de uno italiano) y, por el momento, ninguno de los vendedores se atreve a vaticinar cuándo serán solicitados por los más conocedores los violines chinos de gama alta.

"Ahora no son populares pero en un futuro podrían serlo, porque el producto está mejorando".

En la práctica, varios músicos de la Filarmónica de Hong Kong utilizan instrumentos fabricados en China, aseguró Heidi Chik, jefa de prensa de la filarmónica a Efe. "La razón es que también pueden ser de muy buena calidad. Pero la mayoría los usa europeos". EFE mch/rm (con fotografías)

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