Infierno imparable
Los incesantes vientos seguían acelerando la propagación de los devastadores incendios en el sur de California, y las cuadrillas de bomberos reconocieron su derrota en muchos frentes, ante una fuerza imparable que ha obligado al desalojo de más de medio millón de personas.
A menos que amainen los vientos de Santa Ana, algo que no se espera al menos por otro día, las cuadrillas informaron que no podrán sino esperar y reaccionar, apagando algunos fuegos y persiguiendo las brasas llevadas por el aire, a fin de impedir que estallen nuevos siniestros.
"Si continúa tanto viento como el que hemos tenido, esto no se apagará sino al llegar al océano", dijo el capitán de los bomberos de San Diego, Kirk Humphries. "Podemos salvar algunas zonas, pero no podemos detener el fuego".
Los tentáculos de los siniestros han consumido unos 1.554 kilómetros cuadrados (600 millas cuadradas), dejando un muerto y más de 1.800 viviendas destruidas y el martes. Han provocado además la evacuación más grande en la historia de California, desde el norte de Los Angeles, a través de San Diego, y hasta la frontera con México.
El gobernador Arnold Schwarzenegger, dijo que las llamas amenazaban 68.000 viviendas más.
"Tenemos una situación desafortunada, en la que se han unido varios factores: zonas muy secas, clima muy cálido y mucho viento", dijo Schwarzenegger. "Y por lo tanto, esta es la tormenta perfecta de fuego".
El presidente George W. Bush movilizó el martes ayuda de emergencia a nombre de funcionarios del sur de California que luchan contra devastadores incendios, y programó una visita a la castigada región para el jueves.
Terra USA/AP
