Escrutinio
24/10/2007 - 15:14 (GMT)Los incendios de California dan al gobierno la oportunidad de demostrar que tomó nota del fiasco de Katrina y está en mejores condiciones de responder a un desastre natural.
La reacción inicial de la Casa Blanca siguió un patrón conocido: el presidente George W. Bush añadió algunas palabras de solidaridad y prometió ayuda en un discurso preparado previamente.
El miércoles una declaración de grave desastre para California.
Los distintos departamentos del gobierno ofrecieron rápidamente información de todo tipo sobre el aporte que podrían hacer, a media noche se declaró una emergencia para acelerar la entrega de fondos y se planeó de inmediato una visita de Bush a la zona afectada.
La Casa Blanca parecía preparada para seguir este patrón cuando Katrina se acercaba a la Costa del Golfo a fines de agosto del 2005.
Bush y sus asesores emitieron numerosas alertas, hablaron con las autoridades locales y prometieron que Washington haría todo lo que estuviera a su alcance para ayudar.
Pero cuando la monumental tormenta tocó tierra, sumergió a Nueva Orleáns bajo el agua y causó estragos en la zona costera de Mississipi, la respuesta del gobierno fue lenta e ineficiente.
Terra USA/AP




