Internacional
02/11/2007 21:08 (GMT)
Por Jonathan Saul
DUBLIN (Reuters) - Celebrar más de una misa al día podría llevar a los sacerdotes católico romanos a sobrepasar el límite de ingesta de alcohol para conductores, si un nuevo reglamento entra en vigor en Irlanda, dijo el viernes un líder religioso.
El vino de misa es una parte esencial de la eucaristía, el ritual en el que los católicos simbólicamente convierten pan y vino en el cuerpo y la sangre de Jesucristo. Un sacerdote bebe una pequeña cantidad de vino durante la misa.
De acuerdo a un proyecto de ley en Irlanda, se espera hacer aún más estricto del límite actual de 80 miligramos de alcohol por 100 mililitros de sangre, pero aún no se ha especificado el nuevo nivel.
Dado que el número de sacerdotes católicos está disminuyendo, especialmente en las zonas rurales, los clérigos a menudo conducen hacia varias localidades los domingos para dirigir misas ante congregaciones que no cuentan con un religioso residente.
"Podrías estar sobre el límite al intentar viajar entre quizás una o dos iglesias el domingo por la mañana y regresar nuevamente," declaró a Reuters el padre Brian D'Arcy.
D'Arcy es el director del Passionist Monastery en Enniskillen, en Irlanda del Norte, donde también se han propuesto cambios similares.
Sostuvo que el vino que se prepara para el uso en las misas debe ser consumido y que tirarlo era una blasfemia.
La prensa británica citó a otro sacerdote del oeste de Irlanda cuando dijo que a menudo ofrece tres servicios religiosos al día.
"Si sólo tomo un trago de vino del cáliz en tres misas, sentiré que estoy superando el límite legal permitido para conducir," dijo un sacerdote que pidió no ser identificado.
"Pero si a uno le llega un llamado de alguien que está a punto de morir, no tengo más alternativa que conducir hasta donde está esa persona y oficiar los últimos ritos," añadió.
El padre Iggy O'Donovan de Drogheda, al norte de Dublín, sostuvo que los miembros de la congregación siempre pueden ayudar a terminar el vino si aún queda demasiado en el cáliz.
Terra/Reuters