Toma de posesión
El acto careció de la liturgia y folklore del gubernamental justicialismo y por lo tanto no se cantó la tradicional marcha "Los muchachos peronistas".
El triunfo electoral fue logrado el 28 de setiembre pasado con el 45% de los votos, casi el doble que su adversaria, la liberal cristiana Elisa Carrió.
El presidente se retiró con una imagen favorable que las encuestadoras privadas ubican entre 55% y 76%, incluso por encima del que tiene su mujer.
La mandataria tomará el gobierno con un superávit fiscal que ronda el 3% del PIB y reservas de 44.000 millones de dólares.
Pero el país arrastra aún un alto índice de pobreza de 23% del colapso económico sufrido en 2001, además de un desempleo de 8,7% y una fuerte demanda social por la inseguridad.
La inseguridad es la prioridad de la gente, según las encuestas, en un país donde se cometen casi 1.300.000 delitos al año, muchos de ellos violentos y seguidos de muerte, según el ministerio de Justicia.
La presidenta ponía después en funciones a casi todos los ministros que tenía Néstor Kirchner, salvo el de Economía, que será el joven Martín Lousteau, formado en la administración de la banca.
Cristina Kirchner asume con una economía en alza, pero con una inflación real que algunos analistas estiman en el 20% anual, pese a que el indicador oficial, al que opositores consideran manipulado, marca 7,7% hasta noviembre.
Las líneas maestras del gobierno de los Kirchner se mantendrán con una presidenta que admira a la pre-candidata demócrata estadounidense Hillary Clinton y es amiga de la mandataria chilena Michelle Bachelet.
Entre las primeras acciones de gobierno el martes, Cristina Kirchner se reunirá con el director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, a quien pedirá apoyo para arreglar unos 6.500 millones de dólares de deuda con los países del Club de París.
Terra/AFP

