Senegal-España-migración-Gambia-Nigeria Reportaje
Acurrucado en el colchón desnudo de su cama de hospital, Samuel repite murmullando: "¡Muchas personas han muerto!". Con poca agua potable, el cayuco que les tenía que trasladar a España encalló el sábado en una playa de Dakar tras seis días de calvario.
La travesía, que duró 12 días, ha costado la vida, por falta de agua y de comida durante una semana, a unos 40 pasajeros de los 130 que viajaban en la embarcación.
"No había suficiente para comer y beber. Al cabo de siete días, no quedaba nada", prosigue Samuel, nigeriano de unos 30 años con las piernas corroídas por cicatrices purulentas.
En su habitación del centro de salud Philippe Maguilen Senghor de Yoff (barrio al norte de Dakar), que comparte con otros tres rescatados, Samuel explica que el capitán de la embarcación decidió dar la vuelta cuando se dio cuenta de que los víveres embarcados eran insuficientes.
"Éramos ocho nigerianos a bordo, y hoy quedamos sólo dos", precisa con voz débil.
En la habitación de al lado, Aliou, un gambiano se sienta en su cama. "Durante siete días no hemos bebido ni comido. Todos los días moría alguien... unos detrás de otros", se lamenta.
Su embarcación, proveniente de Casamancia (sur de Senegal), encalló el sábado al norte de Dakar con 90 personas a bordo sobre las 130 que habían partido.
Según la policía senegalesa, 70 personas, incluido el "capitán" del cayuco, huyeron antes de la llegada de las fuerzas de seguridad, mientras que otras 20 fueron ingresadas en diferentes centros de salud de Dakar.
Mohammed Ly, el jefe médico del centro de salud donde se curan 12 supervivientes, explica que "llegaron en un estado de malnutrición y de deshidratación avanzada".
"Todos han mejorado, pero hemos constatado numerosas lesiones dermatológicas a causa del agua del mar y el sol", precisa.
"Cuando llegamos (a Dakar), muchos senegaleses y gambianos huyeron, pero yo no podía andar. Estaba mal", recuerda Aliou.
"Cuando esté mejor, volveré a Gambia, pero no quiero imaginarme montando en un barco", concluye.
A algunos metros de allí, Cheikh, un joven compatriota de 17 años, no comparte esa opinión. "Mucha gente murió en el barco, pero lo intentaré de nuevo", asegura mientras camina por la habitación.
Con una camiseta con la efigie de la estrella estadounidense de rap "50 Cent", Cheikh afirma que "los africanos están dispuestos a morir para ir a Europa".
"Necesitamos dinero, y no hay dinero en África", concluye.
Terra/AFP