América Latina
El ciudadano alemán Jurgen Ernest Hass, denominado como "súper papá", fue condenado el martes por un tribunal paraguayo a dos años y medio de cárcel por haber adoptado ilegalmente a 30 niños pobres tras prometer a sus respectivas madres una ayuda del gobierno federal alemán de 500 euros para cada uno, que nunca entregó.
Según otros antecedentes de la justicia, Jass también adoptó a más de un millar de niños de varios países europeos e India.
Manuel Aguirre, juez del tribunal de sentencia, anunció a los periodistas que Hass cometió dos delitos: uno, eludió "el protocolo legal establecido por ley para la adopción de niños consistente, entre otros condicionamientos, no tener más de 50 años de edad y brindar a los infantes afecto, un hogar cálido con presencia de mamá y papá, cuidados y educación; el segundo, mintió a las madres quienes nunca recibieron dinero de subsidio alguno".
Hass, de 57 años de edad, comentó a la salida del juicio oral y público en el Palacio de Justicia, que "solicitaré mi libertad por compurgación de pena porque llevo más de un año con prisión domiciliaria y, además, estuve 7 meses en la cárcel pública".
"Yo no sabía que había un protocolo muy estricto para la adopción de niños", se defendió Hass cuando fue preguntado por qué no comunicó a las autoridades su decisión de adoptar a los niños.
A fines de este mes el Poder Judicial entrará en receso hasta el 2 de febrero de 2008 por lo que, legalmente, no queda tiempo suficiente para que Hass realice los trámites burocráticos para pedir su libertad total por compurgación de pena.
Los antecedentes indican que el alemán lleva adoptados más de 1.000 niños pobres en otros países como Rumania, Ucrania, Hungría, Moldavia, Rusia e India. Supuestamente, los párvulos están radicados en las afueras de Sttugart, en propiedades de Hass, recibiendo cada uno 500 euros para que pudiesen comer e ir a la escuela.
En 2006, estando en la cárcel de Asunción, Hass publicitó a través de la prensa su predisposición para vender su propio semen a las mujeres que, por alguna razón orgánica no atribuibles a ellas, no pudiesen concebir.
Terra/AP