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La gendarmería francesa perdió "tres veces" la pista antes de detener a los dos presuntos miembros de la organización independentista vasca armada ETA, por el asesinato de dos guardias civiles españoles en el suroeste de Francia, indicó el miércoles un responsable.
El coronel de la gendarmería Jean-Régis Véchambre, responsable de esta pesquisa, declaró a la prensa en París que la pista de los sospechosos "se perdió tres veces".
Pero volvieron a ser ubicados "gracias a la rapidez de la alerta" y a "la coordinación entre la policía y la gendarmería", precisó.
Según el coronel, los dos presuntos etarras, Asier Bengoa López de Armentia, de 31 años y Saioa Sánchez Iturregi, de 26 años, "escaparon" al cerco de la gendarmería el sábado 1 de diciembre, día del asesinato de los dos guardias civiles españoles en Capbreton (suroeste).
Fueron ubicados una primera vez el 3 de diciembre en el departamento de Dordogne y luego, una segunda vez, el 4 en el de Tarn-et-Garonne (ambos al suroeste de Francia), donde un testigo dijo haberlos llevado en su coche cuando hacían auto-stop.
Los testimonios de dos choferes de taxi que los transportaron el día 4, fueron decisivos para lograr su detención al día siguiente.
La justicia francesa imputa a los dos presuntos etarras una decena de acusaciones, entre los cuales "asesinato de personas depositarias de la autoridad pública", "asociación ilícita", todo "en relación con una acción terrorista", según una fuente judicial.
La pareja, que reconoció pertenecer a ETA, según el fiscal de la República de París, es sospechosa de haber formado parte del comando de dos hombres y una mujer que mató a Raúl Centeno, de 24 años y Fernando Trapero, de 23 años, ambos guardias civiles en misión de inteligencia en Francia.
El tercer hombre del comando sigue prófugo.
López Bengoa y Sánchez Iturregi fueron detenidos el 5 de diciembre en Lozère (sur de Francia).
Terra/AFP