Kenia-elecciones-violencia-UE Nota
La Unión Europea, que fue una de las primeras en denunciar los fraudes que mancillaron las elecciones en Kenia, avanza desde entonces con mucha precaución en su voluntad de ayudar a restablecer la calma, en un país que dijo claramente no querer mediación internacional.
Desde el anuncio el 30 de diciembre por parte de la comisión electoral keniana de la reelección del presidente Mwai Kibaki, criticada por su rival Raila Odinga, la misión europea de observación de estas elecciones había puesto en duda el resultado y lamentaba las irregularidades.
El 1 de enero, Eslovenia, que acababa de tomar la presidencia de turno de la Unión Europea, invitaba a los dirigentes de los partidos políticos kenianos a la "reserva" y al "diálogo" para "encontrar una solución creíble y transparente" a los problemas suscitados por el escrutinio.
El jueves, el alto representante de la UE Javier Solana se puso en contacto con la secretaria de Estado norteamericana Condoleezza Rice. Mientras los enfrentamientos políticos y étnicos desencadenados por los comicios habían dejado ya más de 350 muertos, los dos diplomáticos defendían el diálogo entre los partidarios de Kibaki y los de Odinga, con el objetivo principal de "formar un gobierno".
En un primer momento, el entorno de Solana señaló como objetivo de este diálogo la formación de un gobierno de coalición. Sin embargo, posteriormente evitó ese término, recalcando que dejarían a los kenianos encontrar ellos mismos la solución apropiada.
No obstante, según la opinión de Philippe Hugon, especialista del África en el Instituto Francés de Relaciones Internacionales y Estratégicas, un gobierno de coalición que viera a Odinga convertirse en primer ministro de Kibaki parece "un compromiso más probable" que el nuevo recuento de votos que solicitaba el líder de la diplomacia alemana, Frank-Walter Steinmeier.
Pero ni los europeos ni los norteamericanos -cuya secretaria de Estado adjunta Jendayi Frazer acudió el jueves a Nairobi- quieren dar la impresión de dictar una solución a un gobierno keniano que dijo el miércoles que no juzgaba necesaria una mediación internacional, y que hizo estos últimos años verdaderos esfuerzos de democratización.
"Resulta del todo positivo que los europeos denuncien el fraude (electoral), es hacer respetar el Estado de derecho. Pero no les corresponde a ellos buscar una solución política", subrayó Hugon.
"La solución debe venir en primer lugar de los kenianos, en segundo de los africanos y por último de Naciones Unidas", añadió.
Terra/AFP