Después de intervención
El presidente George W. Bush, en su último informe sobre el estado de la unión, exhortó al país a conservar la confianza en medio de temores de recesión y a ser paciente con la guerra en Irak.
En cuanto a Latinoamérica, Bush dijo que pedirá al Congreso que apruebe un tratado de libre comercio con Colombia, y agradeció la aprobación del tratado con Perú. Al referirse al "apremiante reto" de la inmigración, dijo que Estados Unidos necesita "asegurar sus fronteras".
"Todos podemos ver que el crecimiento se desacelera", dijo Bush, reconociendo que aumentan los precios de alimentos y la gasolina, la desocupación y la inquietud en los mercados hipotecario y financieros.
"Tenemos asuntos inconclusos y el pueblo estadounidense espera que los concluyamos", declaró Bush en su último informe como jefe del estado, frente a un Congreso hostil de mayoría demócrata que espera con ansiedad el fin de su mandato en enero.
Con su tasa de aprobación cerca de su punto más bajo, Bush careció del peso para presentar ideas audaces y no lo intentó. Pidió a los legisladores que aprueben con urgencia un plan de 150.000 millones de dólares _elaborado junto con las autoridades de la cámara baja_ para evitar la recesión por medio de reducciones impositivas para las familias e incentivos para las empresas.
También exhortó al Congreso a que extienda sus recortes impositivos, que vencen en 2010, ya que lo contrario significaría mayores impuestos para 116 millones de contribuyentes.
Desde la invasión de Irak en 2003, la guerra ha sido el tema principal de los discursos anuales de Bush ante el Congreso. Dijo que el envío de 30.000 efectivos adicionales y el incremento de las fuerzas iraquíes "han logrado resultados que pocos hubiéramos previsto hace apenas un año".
"Algunos pueden negar que el incremento sea efectivo", dijo Bush, "pero entre los terroristas no hay dudas. Al-Qaida está huyendo en Irak y este enemigo será derrotado".
Bush no hizo compromisos respecto al retiro de tropa de Irak, y sostuvo que el general David Petraeus, comandante de las fuerzas allí, advirtió que el retiro antes de tiempo socavaría a las fuerzas iraquíes, permitiría a al-Qaida reagruparse y provocaría un aumento de la violencia.
Terra/AP
