Familias separadas...
Phoenix (Arizona)- Los hijos de una pareja guatemalteca abandonarán esta semana Arizona para reunirse con su madre que fue deportada a su país hace dos semanas, en una nueva trágica situación de las familias inmigrantes.
Mientras aprieta fuertemente el asa de su maleta, Kimberly Anahi De León, de nueve años, asegura que está contenta porque muy pronto volverá a ver a su madre, pero por otro lado reconoce que tiene mucho temor porque será la primera vez que subirá a un avión.
"Tengo un poco de miedo, sobre todo, desde que vimos una película donde salen víboras en el avión", dijo Kimberly a Efe mientras observa el apartamento en Phoenix que muy pronto dejará de ser su hogar.
La menor, junto con sus dos hermanos, Yurgen de ocho años y Emerson de cuatro, dejarán Estados Unidos el jueves para reunirse con su madre en Guatemala, después de que ésta fuera deportada por el Servicio de Inmigración hace dos semanas.
Los hermanos De León son parte de un creciente grupo de niños que, a pesar de haber nacido en este país, tienen que irse para reunirse con sus padres indocumentados que no pueden regresar a EEUU después de haber sido deportados.
Silvia Carpio, madre de los pequeños, estuvo más de un año y medio en un centro de detenciones en la ciudad de Florence (Arizona), luchando para que el Servicio de Inmigración reabriera su caso después de que fuera detenida por agentes federales en septiembre del 2006.
La inmigrante guatemalteca de 33 años llegó a EEUU hace 15 años y con la asistencia de un abogado solicitó asilo político.
En 2001 y con la ayuda de una de sus hermanas, que recientemente se había hecho ciudadana estadounidense, presentó una segunda solicitud para regularizar su estatus migratorio, pero Carpio desconocía que en 1998 un juez federal había fallado en su contra y ordenado su deportación en ausencia.
"El abogado nunca nos informó nada", dijo a Efe Héctor De León, padre de los menores.
"Por la irresponsabilidad de una persona la vida de mi familia se hizo pedazos", agregó.
Aunque frente a sus hijos trata de estar calmado, el padre reconoce sentir mucho temor por el futuro incierto que tendrán en Guatemala.
"Me da gusto que por fin van a poder estar con su madre, pero sé que la vida no va a ser fácil para ellos", dijo el inmigrante guatemalteco quien trabaja lavando carros.
Además de la situación económica, a De León le preocupa mucho que sus hijos "no saben" lo que es vivir en un "país pobre".
"Son muy pequeños creo que no comprenden la situación, ahorita están muy emocionados con el viaje, con subirse a un avión, conocer por primera vez a sus abuelos", dijo el inmigrante mientras veía a sus hijos guardar su ropa y pertenencias en sus maletas.
El padre teme que sus hijos no puedan adaptarse a la cultura y las diferencias en la forma de vida.
"En Guatemala no hay trabajo, mi hermano que está allá y tiene trabajo gana un promedio de 20 dólares al mes", puntualizó.
Aunque dijo estar entusiasmada con su próximo viaje, Kimberly reconoció que lo que más le gustaría es que su padre viajara junto con ellos y todos poder estar finalmente juntos, "como antes".
De León tomó la decisión de permanecer más tiempo en Arizona para trabajar y mandar dinero a su familia, especialmente ahora que tendrán muchos gastos para pagar una casa y escuela de sus hijos.
Las esperanzas de la familia están puestas en una apelación que ya fue presentada ante la Corte de Apelaciones del Circuito Nueve en California, que de ser favorable podría permitir el regreso de Carpio a los EEUU.
"No sé cuánto tiempo pueda estar así, no sé cuánto tiempo voy a poder soportar estar sin mis hijos", dijo De León.
"A veces pienso que es mejor comer un plato de frijoles todos juntos que comerme una hamburguesa yo solo aquí", finalizó.EFE ml/cs/esc (con fotografía)
Terra/EFE
