Inmigración
Diariamente, los agentes fronterizos del pueblo de San Luis en Arizona enfrentaban a grupos de hasta 200 inmigrantes ilegales que cruzaban a toda velocidad la frontera desde México, buscando una nueva vida en Estados Unidos.
Pero hace 18 meses una solitaria valla fue reforzada por dos barreras de acero más altas, un sistema de vigilancia con cámaras de video e iluminación similar a la de un estadio.
"Fue aplastante," dijo el agente Andrew Patterson. "Esta solía ser un área muy conflictiva, y ahora estamos casi en cero," agregó.
San Luis, un pueblo en la región oeste de Arizona, es uno de tantos a lo largo de la frontera de 3,200 kilómetros que divide a Estados Unidos de México, en los que se están instalando vallas nuevas como parte de una iniciativa gubernamental para frenar el flujo de inmigrantes ilegales.
Washington planea construir 1,070 kilómetros de vallas, incluyendo cercas peatonales y vehiculares, hacia el final del 2008. Hasta el momento han sido instalados más de 480 kilómetros, y el Gobierno está resuelto a terminar la tarea en este año electoral, como decretó el Congreso.
La medida ha generado controversia. Mientras algunos habitantes de la zona la ven como una intromisión gubernamental y protectores del medio ambiente argumentan que obstruye el flujo de la fauna local, los agentes aseguran que es muy efectiva.
"Ha sido un éxito enorme. Ha permitido a nuestros agentes ganar el control del área y ha funcionado como disuasivo para la gente que piensa cruzar," dijo Jeremy Schappell, portavoz de la Patrulla Fronteriza en Yuma, al que pertenece San Luis.
FRENANDO EL FLUJO
La inmigración ilegal es un tema candente. La promesa de asegurar la porosa frontera con nuevas barreras, más personal y nuevas tecnologías es hecha a menudo tanto por candidatos republicanos y demócratas que buscan representar a su partido en las elecciones presidenciales de noviembre.
La barrera construida en San Luis es similar en diseño a las instaladas en San Diego, California, o El Paso, Texas, en la década de 1990, que permitieron a la Patrulla Fronteriza recuperar el control de las que entonces eran las áreas más afectadas por la inmigración ilegal.
Terra/Reuters
