Internacional
Por Alastair Sharp
LONDRES (Reuters) - La vida en la antigua república soviética de Bielorrusia puede poner a prueba la creatividad de los inconformistas de las artes.
Actores y escritores independientes afirman que caminan sobre la cuerda floja al tratar de satisfacer a los censores en el teatro oficial y al organizar espectáculos clandestinos, utilizando elaboradas tretas para evitar ser detectados.
El Belarus Free Theater (Teatro Libre de Bielorrusia) es uno de esos grupos que utiliza departamentos privados y zonas boscosas en los alrededores de Minsk a los que el público es invitado a través de mensajes de texto y llamadas telefónicas en el día.
Sin embargo, el grupo se presentó abiertamente y en dos salas repletas en febrero en el Teatro de Soho de Londres.
El grupo, fundado por Natalia Koliada y su esposo Nikolai Khalezin en 2005, espera utilizar el teatro clandestino para cambiar lo que ve como la agobiante atmósfera de línea dura creada por el veterano presidente Alexander Lukashenko.
El mandatario es acusado de aplastar la libertad de expresión y reunión. Lukashenko tiene prohibido el ingreso a Estados Unidos y la Unión Europea, que lo acusan de arreglar su reelección para gobernar un tercer período en 2006.
"Debido al control total sobre los medios, no se puede escribir o transmitir nada, así que lo único que queda es escribir teatro. La idea era cambiar la situación a través de las artes," dijo Koliada a Reuters.
La mayoría de los 23 miembros de la compañía estudiaron en el teatro nacional, pero fueron apartados cuando se unieron al grupo independiente, y desde entonces muchos han sido arrestados.
A otros dos que aún trabajan en el teatro estatal se les prohibió viajar a Inglaterra para la presentación en Londres.
El grupo no tiene una audiencia muy grande en Bielorrusia. En algunos casos, el número de artistas supera al público. Sin embargo, la producción de la compañía de "Being Harold Pinter" en Londres agotó entradas e impresionó a los críticos.
MORALIDAD, NO POLITICA
La compañía independiente tiene el apoyo de varios dramaturgos occidentales, incluido Pinter, quien le permitió representar su obra sin cobrarle, y Tom Stoppard, que decidió visitar Bielorrusia tras recibir una carta del grupo.
"No hablamos de política, hablamos de moralidad," dijo Khalezin, mediante un traductor.
"No realizamos espectáculos políticos, pero siempre afirmamos que hay una dictadura, que hay prisioneros políticos, secuestros y asesinatos. Decimos todo lo que pensamos," comentó Koliada.
Lo de "dictador" se refiere a Lukashenko, quien desde que llegó al poder en 1994 ha controlado duramente todos los aspectos de la vida pública.
Lukashenko sigue gozando de una alta popularidad, especialmente fuera de la capital, por controlar la economía, subir los salarios y mantener los subsidios estatales.
El presidente denuncia continuamente a la pequeña oposición liberal y nacionalista de Bielorrusia como peligrosa y financiada por Occidente.
Sin embargo, en los últimos meses ha buscado mejorar las relaciones con Occidente y varios de lo que sus oponentes llaman "prisioneros políticos" han sido liberados. Los activistas dijeron que sólo tres permanecen en prisión.
La Unión Europea ha elogiado con cautela a las autoridades bielorrusas por las liberaciones y expresó su esperanza de que las elecciones parlamentarias de septiembre generen nuevos cambios.
La pareja fundadora de la compañía de teatro independiente cree que la UE debería ejercer más presión por un cambio y pidió sanciones económicas.
"Nueve países de la UE aún apoyan a la dictadura porque tienen lazos comerciales con él. La única manera son las sanciones económicas," dijo Koliada, enfatizando que es su opinión personal.
"Cualquier dictadura puede existir mientras sea apoyada económicamente," añadió Khalezin.
(Editado en español por Patricia Avila)
Terra/Reuters