ARGENTINA-PRESIDENTA
Buenos Aires, 19 mar (EFE)- La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, cumplió hoy 100 días de gestión en medio de un conflicto con las principales asociaciones agropecuarias que amenaza con agravarse.
Sus primeros tres meses en el poder también la encuentran con una bajada en el índice de su popularidad y con algunos otros importantes frentes de tormenta por resolver, como la inflación y una posible crisis energética en el invierno austral.
La huelga del sector agropecuario, la más grave de las últimas décadas, ingresó hoy en su séptimo día y se extenderá hasta la semana próxima, aseguraron las cuatro agrupaciones rurales que llevan adelante la medida de fuerza.
"Llegamos a esto porque la gota rebosó el vaso", dijo hoy el presidente de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro), Fernando Gioino, al anunciar la continuidad de la protesta.
La huelga patronal se lleva a cabo desde el jueves pasado en rechazo a un aumento de impuestos a la exportación de granos, una medida que el gobierno no está dispuesto a revisar, ratificó hoy el jefe del gabinete de ministros, Alberto Fernández.
"No vamos a retroceder en nada", apuntó a radios de Buenos Aires antes de llamar a los productores a "recuperar la cordura y hablar para adelante".
Las protestas del campo suponen quizás el conflicto interno más álgido que se desató desde que Cristina Fernández asumió la Presidencia argentina, el pasado 10 de diciembre, aunque no el único.
La esposa y sucesora en el cargo de Néstor Kirchner llegó al poder con un 54 por ciento de imagen positiva, que bajó hasta el 47 por ciento este mes, de acuerdo con una encuesta difundida el martes por la consultora Poliarquía.
No obstante, el jefe de los ministros dijo hoy no haber visto ningún sondeo que aluda a la bajada de la popularidad de la jefa del Estado, que a su juicio "crece de forma sostenida".
Para responder a quienes dicen que no tomó decisiones fuertes desde que llegó a la Casa Rosada, la mandataria cesó este martes a Alberto Abad y Ricardo Echegaray, titulares de la Administración Federal de Ingresos Públicos y de la Aduana, respectivamente, lo que fuentes políticas interpretaron como una "demostración de poder".
Abad y Echegaray mantenían una disputa por la negativa del primero a avanzar en el reemplazo del sistema informático con el que se organizan y controlan todas las operaciones de comercio exterior del país, lo que "había generado una tensión" que no se podía soportar, argumentó Alberto Fernández.
En los primeros cien días de gestión de Cristina Fernández, varias han sido las voces de la oposición que se alzaron para cuestionar una suerte de "doble comando" que a su entender tiene el Ejecutivo, con la presidenta en la Casa de Gobierno y Kirchner en una oficina cercana en el selecto barrio de Puerto Madero.
En ese sentido, analistas consultados por Efe han coincidido en que Néstor Kirchner está hoy "en el centro de las decisiones" de la administración de su esposa y sigue siendo el "gestor político" del modelo que puso en marcha durante su mandato (2003-2007).
Fernández no ha variado el rumbo económico pergeñado por su marido, ni tampoco se ha referido al preocupante índice de inflación que golpea a la economía argentina, que fuentes oficiales cifraron en un 8,5 por ciento en 2007 y que estimaciones extraoficiales situaron por encima del 26 por ciento.
El frente externo no ha dado descanso a la presidenta de Argentina, que nada más asumir fue puesta en aprietos por un fiscal de Estados Unidos que aseguró que 800.000 dólares no declarados e incautados en agosto a un empresario venezolano en Buenos Aires estaban destinados a financiar su campaña electoral.
Fernández atribuyó la denuncia del fiscal por el llamado "caso del maletín", que involucra también al Gobierno del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, a una "campaña sucia" en su contra, lo que provocó unos roces con Estados Unidos que ambas partes dieron por superados en febrero.
La crisis entre Colombia, Ecuador y Venezuela por una incursión militar colombiana en territorio ecuatoriano, en la que murió uno de los líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) también avivó las críticas de la oposición por la afinidad del matrimonio Kirchner con Chávez.
No obstante, Fernández se alineó con la posición de Brasil, México y Chile, que repudiaron la violación de la soberanía territorial ecuatoriana y al mismo tiempo hicieron un llamamiento a la paz en la región, postura que los analistas consideraron "la más inteligente".
A su juicio, Fernández pretende una Argentina "amiga de Chávez, pero no 'chavista'", consolidar su acercamiento con Brasil y distender aún más las relaciones con Estados Unidos. EFE cw/hd/ar
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