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Chantal Sébire, la francesa de 52 años que sufría un tumor incurable y a quien la justicia denegó el lunes la eutanasia, fue hallada muerta este miércoles en su domicilio.
Su cuerpo sin vida fue hallado en su domicilio de Plombières-les-Dijon (este) y por el momento "se desconocen" las causas de su muerte, dijo el fiscal de la ciudad de Dijon, Jean-Pierre Allachi.
"Se constató la muerte a las 19H30 (18H30 GMT). Se desconocen las causas de la muerte. Vamos a tomar muestras y a realizar análisis. Sabremos más mañana (jueves)", declaró a la prensa Allachi ante el domicilio de Sébire.
"No hay elementos patentes de hemorragias", agregó el fiscal cuando se le preguntó por las hemorragias que sufría la mujer durante las crisis de la enfermedad.
Sus declaraciones concuerdan con las pronunciadas poco antes por una fuente policial, que dijo a la AFP que las causas de la muerte eran "por el momento indeterminadas".
Esta ex profesora, madre de tres hijos, sufría de un tumor raro y degenerativo, un estesioneuroblastoma o neuroblastoma olfativo, con tan sólo 200 casos registrados en el mundo en 20 años. Se trata de una enfermedad incurable y que además provoca además sufrimientos atroces.
La mujer había hecho una demanda a la justicia francesa para que ser sometida a la eutanasia y en su petición relataba su "sufrimiento intenso y permanente" y el "carácter incurable" de su enfermedad.
Chantal Sébire escribió también al presidente francés, Nicolas Sarkozy, que le propuso que aguardara a "otra opinión médica para garantizar que todas las vías actuales de la medicina han sido exploradas".
Por su parte, la ministra de Justicia, Rachida Dati, sentenció que "la medicina no está ahí para administrar sustancias letales".
El lunes, el Tribunal de Gran Instancia de Dijon, este de Francia, había denegado el derecho a la eutanasia solicitado por la mujer, confirmando la posición de la Fiscalía general.
"Llegué al límite de lo que puedo soportar. Mi hijo y mis hijas ya no pueden verme sufrir así", había declarado Chantal Sébire a la AFP a finales de febrero.
"Combatí este tumor durante siete años, no quiero que él tenga la última palabra. Quiero festejar una última vez con mis hijos y quiero morir al alba", dijo en otra ocasión.
En Francia, una ley de 2005 contempla en algunos casos el derecho a morir, es decir la suspensión del tratamiento para enfermos sin ninguna esperanza, aunque se prohíbe terminantemente a los médicos que practiquen una eutanasia.
Esta legislación fue votada después de un caso que conmocionó a la opinión pública en el que un tetrapléjico de 22 años murió gracias a la intervención de su madre y su médico.
"Aunque era el deseo de Chantal, siento mucha tristeza porque era una mujer excepcional, de una gran fuerza y voluntad y un gran deseo de llevar adelante un combate formidable, el del fin digno de la vida", dijo este miércoles por la noche a la AFP Jean-Luc Romero, présidente de la Asociación francesa por el Derecho a Morir Dignamente (ADMD).
Terra/AFP