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Ruth E. Hernández Beltrán Nueva York, 21 mar (EFE)- La joven cantante Shaila Dúrcal está deseosa de que llegue el día en que contraerá matrimonio con su novio y representante artístico, Dorio Ferreira, en México, donde nació su prometido, ella tiene su residencia y su madre fue muy reconocida.
Pese a los rumores, su hermana mayor estará entre los asistentes el día en que la menor de los tres hijos de Rocío Dúrcal y Antonio Morales "Junior" desfile ante el altar del brazo de su padre, una fecha que aún no ha concretado.
Además, Shaila aseguró a Efe que no está nerviosa: "No me asusta, tengo ganas. Todo el mundo me dice 'ay, desde que te casas, cambia todo', pero no creo que sea tan malo. Para todas las mujeres, creo que es el gran día. Tengo muchísimas ganas de que llegue el día de ser 'la señora de'".
Sobre su prometido, Shaila reconoce que le "encanta cómo es y cómo se expresa" porque "no es el típico chico calladito, que sonríe. Tiene una risa que se oye a kilómetros. Son tantas cosas, que puedo estar hablando hasta mañana".
"Desde el momento en que nos vimos por primera vez hasta que empezamos como pareja pasó bastante tiempo conociéndonos como amigos", faceta en la que él "es maravilloso", aseguró la cantante, de 28 años, que debutará como compositora en su próximo álbum, que saldrá al mercado en mayo o junio.
Shaila, que viajó a Nueva York como parte de la promoción de "Recordando", aseguró además que por sus múltiples compromisos, aún no ha elegido la fecha para su matrimonio.
"Le he dicho a mi padre que venga (a México) a principios de abril y ya veremos a ver cuándo se hace. Gracias a Dios tengo gente que me ha estado apoyando, he delegado trabajo, porque si no, habría sido imposible organizar la boda. Tengo gente que me está aguantando diferentes fechas de fines de semana" para la ceremonia, indicó.
"A mi familia de España, que van a venir poquitos porque es muy complicado, y la de Filipinas, les he dicho que coordinen para principios de abril, que si quieren se queden en casa los primeros días, como si fueran vacaciones", dijo la cantante.
La intérprete señaló que tiene compromisos hasta el siete u ocho de abril y "hasta entonces no voy a saber cuándo será, pero intentaremos coordinarlo lo más sencillamente posible".
Para ese día, ha elegido un vestido de la diseñadora catalana Rosa Clará, que, según explicó a Efe, será una mezcla de clásico y moderno con encajes.
"Creo que va a representar mucho lo que soy yo, sencillo y elegante" pero la joven asegura que no puede dar más detalles para que no se entere su prometido y siga siendo una sorpresa.
La gran ausente el día de su boda será su madre, algo que ella ya sabe cómo afrontar: "con lágrimas de tristeza y alegría", como las hubo en fin de año.
"Nos abrazamos mis hermanos y yo, veinte minutos llorando. Era llorar de extrañeza, tristes, pero a la vez, celebrando la vida, y así se lo he dicho a mi padre, que sólo tenemos esta vida y que nosotros decidimos cómo vivirla, si bien o mal", destacó Shaila, quien confía en que algún día todos se reunirán con ella.
"Siempre digo de broma que nos está organizando la fiesta para cuando lleguemos. Físicamente no está, pero espiritualmente la siento conmigo todo el rato y el día de mi boda brindaremos por ella e intentaremos pasarlo bien", comentó.
Añadió que su padre "está feliz" con su boda, que ya tiene el billete de avión y que quiere conocer el apartamento y el coche que ella compró en México.
"Son tonterías -dijo-, pero que son algo importante para él porque será un momento de calidad que pasaremos juntos. Todo el tiempo me dice que está muy contento, orgulloso de mi y con ganas de ir a México".
Sin embargo, uno de los grandes deseos de su padre es ser abuelo de una niña, ya que ya tiene tres nietos.
"Hay una historia: Un día me dijo 'y tú ¿qué vas a querer?' Y digo, como mi hermano tiene mellizos, me encantaría tener gemelos niños. Y dijo 'no, no, no. No voy a ser sólo el abuelo de los niños, como dándome a entender que quería una niña, así que le pondremos empeño", comentó entre risas.
Para su luna de miel, prefiere un lugar cerca de México, tal vez una playa en República Dominicana o Puerto Rico, para descansar y continuar luego con sus compromisos. EFE rh/mgl/agf
Terra/EFE