SEMANA SANTA-ARTE
Belén Palanco Redacción Internacional, 21 mar (EFE)- En la Pascua ortodoxa, los dos últimos zares del extinto imperio ruso: Alejandro III y Nicolás III regalaban unas piezas encargadas al joyero de la Corte, Peter Carl Fabergé, bautizadas como los Huevos Fabergé y que en la actualidad son cotizadísimas obras de arte.
Hace cien años, el zar Nicolas II le regaló a su esposa, Alejandra Fedorovna, un huevo de Pascua de Fabergé (San Petersburgo, 1846-Lausana, 1920) llamado "Palacio de Alejandro".
Este Huevo Fabergé Palacio de Alejandro, así conocido hoy en día, fue creado bajo la dirección de uno de los tres orfebre más relevantes que tuvo el joyero de la Corte del zar Nicolas II Peter Carl Fabergé en su taller en San Petersburgo y jefe del mismo desde 1903, el finlandés Henrik Wigström (1862-1923).
Esta joya de oro de diversos colores luce diamantes en las iniciales A.F. -en referencia a Alejandra Feodorovna, esposa del zar Nicolás II,- y la fecha del regalo, 1908, según precisa los investigadores Will Lowes y Christel McCanless en su obra "Fabergé Eggs: A Retrospective Encyclopedia".
El Huevo Palacio de Alejandro, que mide 11 cms de alto, está hecho con "nephrite" -un tipo de jade- y exhibe detalles en oro de diferentes tonos, 54 rubíes, 2 diamantes y 1805 diamantes de talla rosa.
Su nombre es representativo de la sorpresa que alberga en su interior: una réplica en miniatura de oro del Palacio de Alejandro -la residencia favorita del zar- y sus jardines en Tsarskoye Selo, la villa en la que la Familia real rusa residía y que está emplazada a las afueras de San Petersburgo.
Asimismo, cabe destacar en ella la disposición en la parte superior de los retratos pintados -que parecen daguerrotipos- en acuarela sobre marfil, de muy reducido tamaño y ovalados de los cinco de los hijos del zar Nicolas II: Olga, Tatiana, Maria, Anastasia y Alexei.
Las iniciales de sus nombres figuran en el exterior en monogramas de diamantes mientras que en el interior del huevo se grabaron los nombres completos y las fechas de nacimiento.
La base sobre la que se coloca el Huevo Fabergé Palacio de Alejandro fue recientemente fabricada, en 1989, en un taller de joyería moscovita, ya que el prototipo original había desaparecido.
La Pascua, que es la festividad más importante del calendario ortodoxo, se celebra con el intercambio de huevos y tres besos.
En este caso, el regalo del Huevo Fabergé imperial es representativo de la opulencia de los Romanov y de la familia real rusa.
Este Huevo Fabergé que hace cien años regaló Nicolás II es toda una pieza de joyería y arte que costó al zar 12.300 rublos (514 dólares al cambio actual) y en la tasación que realizaron expertos en 1927, según los investigadores Will Lowes y Christel McCanless, se valoró en 20.712 rublos (866 dólares).
En la actualidad, esta pieza podría alcanzar en una subasta cifras millonarias, pero no se encuentra a la venta y se exhibe en el prestigioso museo de la Armería que está emplazado en el interior del Museo estatal del Kremlin (Moscú).
Así, si se pusiesen a la venta alguno de los Huevos Fabergé, los precios podrían batir récords como el que protagonizó a finales de noviembre del año pasado el Huevo Fabergé que es un reloj de cuco de diamantes fabricado para la familia Rothschild que se vendió por 19,3 millones de dólares en una subasta de Christie's de Londres.
Los 56 Huevos de Pascua de Fabergé -que su creador ya pidió al inicio de la I Guerra Mundial que se reconociesen como piezas de arte- se dispersaron con la llegada al poder de los bolcheviques y el derrocamiento del imperio zarista.
En la actualidad, se calcula que 44 de ellos están localizados, de los cuales algunos los poseen la Reina Isabel de Inglaterra, el príncipe Rainiero de Mónaco y diversos museos estadounidenses, entre otros.
El Patrimonio ruso es el que más conserva, 19, tras la compra por parte del presidente del Grupo Renova, el ucraniano Víctor Feliksovich Vekselberg, de los nueve Huevos Fabergé que atesoraba la familia Forbes y que cedió al patrimonio ruso.
A pesar de que Fabergé, todo un símbolo de la Rusia de los zares y cuyas reproducciones están en las tiendas de souvenirs y joyerías sobre todo de San Petersburgo, no volvió de forma oficial a Rusia hasta que en 2001 el Museo del Kremlin organizó una exposición sobre la Pascua ortodoxa. EFE bp/agf
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