Era ecuatoriano
La presidencia afirmó en un comunicado de dos puntos que acata totalmente "las decisiones de la Organización de (los) Estados Americanos".
Asimismo, recordó que el campamento atacado el 1 de marzo en suelo ecuatoriano y donde murieron Raúl Reyes y otros 24 guerrilleros de las FARC "era un sitio de terroristas que actuaban contra el derecho a la seguridad del pueblo colombiano".
Con esta declaración el gobierno salió al paso de las advertencias de Correa de lanzar una nueva "lucha diplomática" contra Colombia en caso de confirmarse que el cadáver que fue transportado a Bogotá junto al de Reyes era del ecuatoriano Franklin Aizalia, un cerrajero de Quito.
Correa precisó que si se confirma la muerte de Aizalia junto a Reyes, se trataría del "asesinato de un ecuatoriano en suelo de Ecuador por fuerzas extranjeras", un hecho que calificó de "extremadamente grave".
El embajador de Ecuador en Colombia, Francisco Suescún, aún no ha regresado a sus funciones en Bogotá, por lo que las relaciones diplomáticas entre las dos naciones siguen bajo tensión.
Terra/AP