EEUU-elecciones-2008-demócratas Análisis
Hillary Clinton parece tener cada vez más difícil la investidura demócrata a las elecciones presidenciales en Estados Unidos, y para ello confía en cálculos aleatorios o que surjan nuevas polémicas para intentar derrotar a su rival Barack Obama.
El editorialista conservador del New York Times, David Brooks, le atribuía un 5% de posibilidades a Hillary Clinton de vencer al republicano John McCain en una eventual competencia entre ambos en noviembre próximo, y la acusó de mantener su precandidatura aun al riesgo de arrastrar al Partido Demócrata en su caída.
"Es probable que durante (los próximos) tres meses Clinton le haga más mal a Obama en la perspectiva de un duelo con McCain", que a Obama como adversario suyo por la investidura demócrata, "y todo eso con el único objetivo de preservar su 5% de posibilidades", acusó Brooks.
Las cifras desesperarían a cualquiera menos tenaz que Clinton: ganó en 15 estados (entre ellos los más importantes), contra 29 de Obama. Obama la supera en número de votos (49,5%, contra 46,7%, según el sitio RealClearPolitics).
En tres meses de primarias, Obama obtuvo el apoyo de 1.628 delegados del partido, oficialmente encargados de designar al candidato demócrata, contra 1.497 de la ex primera dama.
Sin embargo, ambos están lejos de tener los 2.025 delegados necesarios para asegurarse la investidura, y la distribución proporcional de los 566 delegados de los nueve estados que aún deben votar antes del 3 de junio no bastará para coronar un vencedor.
A Hillary Clinton le quedan, pues, dos opciones. Puede intentar persuadir a algunos delegados electos para que cambien de bando. O puede tratar de que una mayoría de los 331 "superdelegados" que aún no se han pronunciado, lo hagan por ella.
En total 795 "superdelegados" participarán en la convención de Denver (Colorado, oeste). Se trata de legisladores y altos líderes del partido que son completamente libres de realizar la opción que quieran. Clinton obtuvo el apoyo de 250 de ellos, contra 214 de Obama.
Para convencer a la prensa, y por intermedio de ella a los "superdelegados", acerca de la viabilidad de la candidatura de Clinton, su entorno intensifica la campaña.
A Obama "se le mueve el suelo bajo los pies", declaraba el viernes el portavoz de Clinton, Phil Singer, tras leer los resultados de un sondeo que muestra la caída de las intenciones de voto en favor del senador por Illinois, atribuida a una polémica suscitada por declaraciones del pastor de su iglesia, llamando a "maldecir" a Estados Unidos.
Pero Hillary Clinton se enfrenta hoy a una ligera recuperación de Obama en los sondeos, una semana después de realizar una destacada intervención sobre las relaciones entre las razas y de que ella perdiera casi cualquier esperanza de superar el rezago con los votos de Michigan y Florida.
La ex primera dama ganó en enero en ambos estados unas primarias que no fueron reconocidas por el partido. La posibilidad de que las mismas se repitieran fue totalmente descartada la semana pasada.
Queda entonces como única alternativa convencer a los "superdelegados", a medida que se desarrolle la campaña y "aparezcan nuevas informaciones, particularmente sobre Obama", explicó el martes Harold Ickes, el asesor de Clinton encargado de las relaciones con los "superdelegados".
En otras palabras: queda esperar que nuevas polémicas comprometedoras terminen por descalificar a Obama a los ojos de los "superdelegados".
Una apuesta riesgosa, dado que Clinton tampoco está al margen de las controversias, como quedó en evidencia con sus exageraciones a propósito de un viaje a Bosnia en 1996 que fue mucho menos dramático de lo que ella pretendía.
Terra/AFP