MÉXICO-NARCOTRÁFICO
Alberto Cabezas México, 25 mar (EFE)- La "connivencia" entre el narcotráfico y el poder que supuestamente existe desde hace décadas en México "se ha roto", aunque una solución de fondo a ese problema sigue lejos porque pasa necesariamente por Estados Unidos, dijo hoy a Efe el novelista mexicano Élmer Mendoza.
Crítico de las fórmulas "militaristas" impulsadas por el Gobierno del presidente Felipe Calderón en la lucha contra el crimen organizado, el autor de "Balas de plata" (Tusquets, 2008) dijo desconfiar del "exceso de propaganda" con el que Ejecutivo mexicano ha propalado sus éxitos en los últimos meses.
"Tú no le puedes avisar a alguien que vas sobre él en la delincuencia. Primero le atrapas y luego, que le avise el juez", señaló Mendoza (Culiacán, 1949).
Para el autor sinaloense "la principal característica del 'narco' mexicano es que nació protegido porque siempre ha actuado de acuerdo con el Gobierno, con el poder".
Si embargo, siente que en los últimos tiempos "algo ha ocurrido" y precisó que es muy posible que haya habido una ruptura en esa supuesta relación cordial entre ambas instancias.
Según el escritor, lo anterior queda reflejado en que últimamente el crimen organizado "ha exacerbado la forma de hacer violencia" en México, lo que el año pasado quedó patente con más de 2.700 crímenes atribuidos a las mafias de todo el país.
Autor de libros como "Efecto tequila" (2004) y "El amante de Janis Joplin" (2001), que completan con "Balas de plata" una trilogía ambientada en los sub-mundos policial y delincuencial, el autor siente que el floreciente e incontrolado negocio de las armas ha sido el principal detonador de esta profunda transformación de la violencia.
"El mercado es mundial. No tiene desperdicio y se está actualizando continuamente con tecnología de punta", advirtió Mendoza, quien dijo ver el futuro menos promisorio "en países del Tercer Mundo, donde la delincuencia está mejor armada que las fuerzas del orden".
El escritor recuerda que una violencia que al principio era "social", donde "cometías un error o delito, tenías que pagar con la vida y pagabas", ha sido reemplazada por otra con mayores dosis de crueldad.
Reconoce que de un tiempo a esta parte se pasó de situaciones donde había motivos claros para matar, "un asunto amoroso, un despojo de tierras, un encargo", a otras más difíciles de explicar en las que "el sicariato se ha convertido en un placer" y el acto de asesinar en una especie de "orgasmo".
Profundo conocedor de la vida en la frontera méxico-estadounidense, el autor sostiene que la vigilancia en la zona "no es tan severa" como parece.
Señala que aumentar los controles del lado estadounidense ha afectado, sobre todo, a los inmigrantes que buscan trabajo, pero no al tránsito de droga desde México hacia el lucrativo mercado estadounidense.
"Las formas en que pasan (la droga) por aire, agua, tierra o subterráneas, todas son debidamente calculadas, acordadas. De vez en cuando sacrifican gente porque es parte de los acuerdos que ellos deben tener", aseguró.
Mendoza recordó que en la franja fronteriza ninguna banda de narcotraficantes mexicana actúa de forma independiente: "Todas están asociadas con las norteamericana", que tienen gran control de la zona, explicó.
Mendoza presentará mañana en el Centro Cultural de España (CCE) de la capital mexicana su última novela, galardonada en diciembre pasado con el III Premio Tusquets de Editores de Novela, acompañado por sus compatriotas Paco Ignacio Taibo II, una maestro en el género de la novela policíaca, y por la actriz Vanessa Bauche. EFE act/jrm/ap (con fotografía)
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