América Latina
Por Lucas Bergman
BUENOS AIRES (Reuters) - El Gobierno argentino amenazó el miércoles con usar la fuerza para evitar que una huelga de dos semanas de los productores agropecuarios provoque desabastecimiento, horas después de que miles de personas ganaran las calles en varias ciudades en apoyo a la protesta.
Los productores mantienen bloqueadas carreteras con tractores y paralizados los mercados de ganado y granos desde hace 14 días en rechazo a un alza impositiva, frenando las ventas externas de cereales y oleaginosas de uno de los principales productores mundiales de materias primas.
La protesta del campo, uno de los motores del fuerte crecimiento económico del país, amenaza con desabastecer de alimentos a las ciudades luego de que las cuatro entidades agropecuarias que la llevan adelante decidieran mantenerla indefinidamente.
El Gobierno dijo el miércoles que obligará a liberar los pasos para que los camiones con alimentos lleguen a las ciudades, lo que podría anticipar la repetición de confrontaciones vistas el martes en numerosas rutas del país entre camioneros y manifestantes.
"Si no se mueven, los moveremos," dijo el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, a un canal de televisión.
Pero, los representantes del campo mostraron su negativa a dar el brazo a torcer, mientras que en algunos supermercado comenzó a notarse la falta de carne y lácteos.
"Miedo no tenemos. Siempre sobra el coraje cuando abunda la razón, y a nosotros razones nos sobran. Acá nos quedamos por tiempo indeterminado," dijo Alfredo de Angelis, titular de la Federación Agraria de la provincia de Entre Ríos en un corte de ruta en ese distrito al norte de Buenos Aires.
China expresó el miércoles su preocupación por la huelga que afecta al tercer mayor exportador de soja en el mundo y que provocó la paralización de los envíos de la oleaginosa al país asiático.
La presidenta argentina, Cristina Fernández, afirmó en un discurso el martes por la noche que no se dejaría "extorsionar" por los huelguistas, que agrupan desde grandes hacendados hasta pequeños y mediados productores.
Tras el discurso de Fernández, miles de personas en distintos puntos de la ciudad de Buenos Aires, y especialmente en la Plaza de Mayo frente al palacio de Gobierno, salieron a manifestarse para apoyar a los productores agropecuarios y criticar a la mandataria por querer dividir a la población.
Las imágenes de la protestas recordaron en la mente de los argentinos los "cacerolazos" que terminaron a fines del 2001 con el Gobierno del entonces presidente Fernando de la Rúa en medio de una fuerte crisis económica.
Seguidores de Fernández irrumpieron cerca de la medianoche en la Plaza de Mayo para amedrentar a los cientos de manifestantes que protestaban contra el Gobierno.
PRECIOS EN ALZA
A diferencia de ese momento, la economía del país está creciendo actualmente a tasas superiores al 8,0 por ciento anual, lo que le permitió a Fernández reemplazar a su esposo Néstor Kirchner en la presidencia en diciembre pasado tras obtener una avalancha de votos en los comicios de octubre.
Sin embargo, la fortaleza del consumo interno disparó la inflación, lo que causa malhumor entre la población.
El Gobierno asegura que la subida de las retenciones a las exportaciones, que en el caso de la soja treparon del 35 por ciento a más del 40 por ciento disparando la protesta, permite contener la inflación al evitar el traslado de los precios internacionales a los domésticos.
El secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, pidió suspender la protesta y sentarse a dialogar con las autoridades.
"Llamo a un reflexión, a deponer posiciones sobre todo en estas expresiones que están haciendo los productores en cuanto a el bloqueo de rutas y piquetes, para poder encontrar en conjunto la continuidad del camino de crecimiento que hoy tiene la economía nacional y específicamente el sector agropecuario," dijo a la Radio Mitre.
(Reporte adicional de Niu Shuping en Pekín y Nao Nakanishi en Hong Kong, Editada por Alejandro Lifschitz)
Terra/Reuters