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El jefe radical chiita Moqtada Sadr propuso el miércoles negociaciones después de un ultimátum del primer ministro Nuri Al Maliki a sus milicianos, en el segundo día de actos de violencia en Irak que dejaron decenas de víctimas.
Moqtada Sadr también pidió a Maliki que partiera de Basora, el centro petrolero del sur de Irak, donde las fuerzas de seguridad iraquíes lanzaron el martes una operación llamada "La carga de los caballeros" contra la milicia del dirigente chiita, el Ejército del Mahdi.
El jefe de la oficina política del movimiento sadrista en Nayaf (centro-sur), Liwa Sumaysim, dijo a la AFP que "Moqtada Sadr pidió al primer ministro que partiera de Basora y que enviase allí una delegación parlamentaria para resolver la crisis".
Poco antes, Maliki había dado un ultimátum de 72 horas a los milicianos chiitas para entregar las armas. Los combates en Basora, así como en Bagdad, dejaron decenas de víctimas.
"Nosotros no perseguiremos a los que entreguen las armas en 72 horas. Si ellos no entregan las armas, se aplicará la ley", anunció el primer ministro en un comunicado.
Estos llamados se produjeron después de enfrentamientos entre el Ejército del Mahdi y las tropas iraquíes y norteamericanas, cuyo balance es difícil de establecer.
Al menos 20 personas murieron y 115 fueron heridas en estos combates desde el martes en Ciudad Sadr, el bastión del Ejército del Mahdi, en el nordeste de Bagdad, según responsables del servicio de seguridad.
En Basora, al menos siete personas murieron y 48 fueron heridas el martes, de acuerdo con la policía y fuentes médicas. Por otra parte, informaciones no confirmadas señalaron 40 muertos y 200 heridos.
Moqtada Sadr, que cuestiona la legitimidad del gobierno de Maliki y exige para sus partidarios una mayor participación en las decisiones políticas, amenazó con lanzar una campaña de protestas en todo el país si continuaba la ofensiva de las fuerzas gubernamentales.
El movimiento sadrista, que goza de gran respaldo popular, comenzará por organizar manifestaciones y una huelga en todas las provincias, pasando luego a "la desobediencia civil".
Moqtada Sadr respeta desde fines de agosto de 2007 un cese el fuego unilateral y su milicia, una de las más poderosas del país, se abstuvo de llevar a cabo operaciones contra los ejércitos iraquí y estadounidense. No obstante, estos acusan a elementos no controlados de su milicia de continuar sus ataques.
Abdel Karim Jalaf, el portavoz del ministerio del Interior, explicó ante la prensa que Maliki quería dar la posibilidad a "los que no tengan las manos manchadas de sangre" de rendirse.
En Ciudad Sadr continuaron registrándose el miércoles enfrentamientos esporádicos en ese sector densamente habitado. Las escuelas y las administraciones estaban cerradas, al igual que la mayoría de los comercios.
También se constataron nuevos enfrentamientos en Basora, una ciudad de 1,5 millones de habitantes, en los alrededores de cinco barrios controlados por el Ejército del Mahdi.
Basora y su provincia, rica en petróleo y verdadero pulmón económico del país, son objeto de una violenta competencia entre los grupos chiitas desde que las fuerzas británicas, que ocupaban esa región estratégica desde marzo de 2003, se retiraron.
Varios proyectiles fueron lanzados contra la "Zona Verde", el enclave fortificado en el centro de Bagdad donde se encuentran las instituciones iraquíes y la embajada de Estados Unidos. Tres oficiales norteamericanos fueron heridos.
De acuerdo con fuentes de seguridad iraquíes, un obús que estalló en el exterior de la zona contra un edificio de apartamentos también dejó un muerto y cuatro heridos. Otros dos ataques con obuses de mortero dejaron cinco muertos en la capital.
Terra/AFP