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OTAN-CUMBRE/RUSIA 

Putin dará batalla por Ucrania y Georgia en la cumbre de Bucarest

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27/3/2008 - 11:23(GMT)

Miguel Bas Moscú, 27 mar (EFE)- El presidente ruso, Vladímir Putin, asiste a la cumbre de la OTAN en Bucarest con la esperanza de impedir que los aliados den luz verde al ingreso de Ucrania y Georgia en uno de los momentos de mayores discrepancias entre Rusia y la Alianza.

Historia continua abajo

Por primera vez en la cumbre aliada, que tendrá lugar del 2 al 4 de abril en la capital rumana, el debate tendrá lugar a nivel de líderes, y todos los pasos previos del mandatario del Kremlin indican que su discurso será duro.

No será sólo una visita de despedida para asegurar a Occidente de que la política de Rusia respecto a la OTAN no cambiará con Dmitri Medvédev, cuya investidura tendrá lugar el 7 de mayo.

Muchos en Rusia auguran que en Bucarest el presidente saliente pondrá los puntos sobre las íes al creciente descontento recíproco.

Hay quienes sostienen incluso que su intervención en Bucarest superará en dureza el celebre discurso en Múnich del 10 de febrero de 2007, que para algunos marcó el comienzo de la "paz fría" entre Rusia y Occidente.

Desde entonces, a las discrepancias en terreno de armamentos, desatadas por la decisión estadounidense de desplegar en Europa del Este elementos de su sistema antimisiles y la respuesta rusa de abandonar el Tratado FACE que limitaba las fuerzas convencionales en Europa, se añadió la disputa por la independencia de Kosovo.

La culpa, a juicio de Rusia, recae íntegramente sobre Occidente y su política de abandono de los acuerdos internacionales y la práctica de hechos consumados.

Moscú no acepta los argumentos norteamericanos de que su escudo antimisiles está destinado a neutralizar un posible ataque de Irán y Corea del Norte y lo ve como una amenaza directa a su propia seguridad.

La moratoria de su cumplimiento del FACE obedece, según Moscú, a que Rusia ha sido el único país que lo ha cumplido, pues hasta el día de hoy los países de la OTAN ni siquiera lo han ratificado.

El nuevo embajador ruso ante la OTAN, Dmitri Rogozin, político ultranacionalista cuyo nombramiento ya de por sí marca el cambio de actitud de Rusia hacia la alianza, denunció que a instancias de Estados Unidos la OTAN ha congelado de hecho su programa de cooperación con Moscú.

Kosovo, advirtió, se ha convertido en un "conflicto de enfoques" de lo que debe ser el sistema de seguridad internacional y crea una situación en la que Rusia, para que la respeten, necesitará usar la "fuerza bruta".

Sin embargo, la verdadera batalla que Putin se propone librar en Bucarest será impedir la aprobación del "Plan de Acción" para Ucrania y Georgia.

Esa será la "prueba definitiva" de la hostilidad de la OTAN hacia Rusia, según Mijaíl Leóntiev, el comentarista predilecto del Kremlin que, como admiten altos funcionarios rusos, dice lo que ellos no pueden decir.

Recientemente, Leóntiev recordó que ya en el siglo XVII, en plena guerra con Rusia y en vísperas de la batalla de Poltava (Ucrania) tras la cual el zar Pedro I fue proclamado Emperador, su rival el Rey de Suecia Carlos XII proclamó que "sin Ucrania, Rusia no será Imperio".

Y paso seguido, citó a Catalina la Grande, que protagonizó la anexión de Georgia en el mismo siglo: "Quien controla Georgia, tiene las llaves del Cáucaso".

Para ambos países Rusia tiene respuesta en caso de que OTAN dé el visto bueno a la adhesión.

Las regiones separatistas georgianas de Osetia del Sur y Abjasia, cuyos regímenes no ocultan su anhelo de entrar en la Federación de Rusia, han aprovechado el precedente de Kosovo para pedir a Moscú su reconocimiento.

Los medios rusos, mientras, son unánimes en advertir de que el sí al ingreso de Georgia en la OTAN dará también luz verde a la entrada de las tropas rusas en ambos territorios, donde la mayoría de la población ya tiene ciudadanía rusa.

En Ucrania, las fuerzas pro-rusas, agrupadas en el potente Partido de las Regiones que junto con sus aliados cuenta con casi la mitad de los escaños del Parlamento, ya han demostrado su capacidad de movilización contra la OTAN y planea convocar un referéndum contra el ingreso con altas probabilidades de éxito.

En cualquier caso, la tribuna de Bucarest permitirá a Putin abandonar la presidencia con un discurso de despedida cuya dureza será recordada con orgullo por los rusos.

Es una apuesta ganadora, pues consiga o no evitar la ampliación de la OTAN a Ucrania o Georgia, la conclusión de Moscú será la misma: "Occidente solo respeta la fuerza". EFE mb/bsi/va

Terra/EFE

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