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Con sus 91 años, Ana Magdalena Melián nunca había visto un horno de microondas hasta que el gobierno comunista de Cuba le facilitó uno a fines del año pasado.
"Algunos ricos de La Habana tenían microondas, pero el resto de nosotros no", comentó la anciana, quien usa su nuevo microondas Daewoo para preparar flanes y descongelar pollos.
Unos 3.000 hogares de Las Guasimas, barrio al sudeste de La Habana, recibieron microondas en diciembre como parte de un programa piloto del gobierno.
Los Daewoo son más bien pequeños y apenas admiten una barra de pan de molde. No cambiarán el futuro del país, pero el programa alienta las esperanzas de que el nuevo gobierno de Raúl Castro elimine las restricciones a la compra de artículos de consumo disponibles en casi todo el mundo, pero no en Cuba.
Durante tres meses, funcionarios del gobierno visitaron las casas que habían recibido los microondas y preguntaron a la gente si los aparatos eran confiables, al tiempo que observaron el consumo de electricidad.
Los aparatos tuvieron un éxito rotundo, al punto de que las autoridades están hablando de suministrarle uno a todas las familias del país, con créditos a largo plazo.
Programas parecidos permitieron a los cubanos adquirir televisores de color, ollas a presión, aires acondicionados y refrigeradoras. Pero hasta ahora no había acceso a microondas, computadoras y reproductores de DVD, que estaban disponibles únicamente para empresas y extranjeros.
Terra/AP
