América Latina
Por Walter Bianchi
BUENOS AIRES (Reuters) - El Gobierno argentino dijo el viernes que confía en que los productores agropecuarios levantarán una protesta que mantiene al país al borde del desabastecimiento, al tiempo que algunos huelguistas se mostraron proclives a negociar con las autoridades.
La dura medida de fuerza del campo contra un alza de impuestos a las exportaciones agrícolas, la peor en años en Argentina, incluye bloqueos de carreteras y la paralización de las exportaciones de granos y carne.
Las cuatro entidades agropecuarias que lanzaron la huelga el 13 de marzo estaban reunidas por separado el viernes para evaluar los pasos a seguir, aunque la continuidad de la protesta depende también de los miles de productores que debatirán en asambleas en los numerosos bloqueos de rutas.
Pero, la presidenta argentina, Cristina Fernández, aseguró a la agencia privada Noticias Argentinas que ella no se reunirá el viernes con las entidades.
"No sé si van a levantar el paro (huelga)," afirmó Fernández, quien acotó que "hoy (viernes) no me reúno con el campo" ante una eventual finalización de la huelga.
Algunos cortes fueron levantados como una señal de aproximación, pero otros se mantenían, lo que seguía generando tensión con los choferes de camiones y automovilistas que buscaban cruzar los bloqueos.
Más temprano, el ministro de Interior, Florencio Randazzo, dijo: "Estamos esperando que en el día de hoy (viernes) resuelvan rápidamente acompañar esta mesa de diálogo para poder sentarse, porque no hay tantos puntos de desencuentros."
"Estamos esperando que las respectivas asambleas (de agricultores) decidan," agregó.
La presidenta Fernández moderó el jueves su duro discurso contra el sector agrario, al que acusa de querer quedarse con toda la renta extraordinaria derivada de los precios récord de las materias primas agrícolas, y llamó a un diálogo siempre que se levante la protesta.
Los mayores impuestos a la exportación, establecidos hace más de dos semanas por el Gobierno, buscan reforzar el superávit fiscal del país y frenar una escalada inflacionaria en los alimentos que amenaza a la economía.
Argentina es el primer exportador mundial de harina y aceite de soja y uno de los mayores proveedores globales de maíz, trigo y carne vacuna, por lo que la huelga alteró los mercados internacionales de materias primas y forzó a algunas exportadoras a declarar "fuerza mayor" y dejar de operar.
En el país de las vacas se convirtió en una pequeña odisea conseguir carne, especialmente en supermercados de Buenos Aires, en tanto que también escasean los lácteos debido a la protesta.
Pero, muchos productores dudan aún si levantar o no la protesta porque desean conocer antes los detalles de lo que estaría dispuesto a ofrecer el Gobierno en una negociación.
"Espero que al mediodía de hoy (viernes) o a primera hora de la tarde estemos reunidos con ministros y poniendo una agenda," dijo a Radio Mitre Eduardo Buzzi, presidente de Federación Agraria Argentina, una de las cuatro entidades en huelga.
"(Hay que) Poner una agenda, empezar a tomar medidas y que la semana que viene y la subsiguiente se vayan implementando," añadió el dirigente.
(Reporte adicional de Nicolás Misculin)
(Reporte de Walter Bianchi. Editado por Gabriela Donoso)
Terra/Reuters